diumenge, 21 d’agost del 2011

CAMINITO DEL ALMENDRO

Bueno, bueno… desde la Uyuni’s experience ha llovido mucho.. y aunque no ha pasado tanto tiempo, aquí este pasa de otra manera y cada día es una nueva aventura. Así que voy a intentar resumir, dentro de mis posibilidades (jamás me caractericé por ser buena “resumidora”..). Pero vamos, que Bolivia lo voy a explicar en 4 frases, porque es que ya ni me acuerdo.
De Uyuni Meredith, Kate y yo fuimos hacia la Paz. La ciudad es la mar de curiosa, puesto que está situada en un cañón y las casas suben hacía la montaña. Pero aparte de su extraña ubicación no tiene nada de especial. Es muy loca, llena de tráfico, gente… Pero lo pasamos muy bien porque nos encontramos con los catalanes, el ruso, Rosa…
También visitamos Tiwanaku, un antiguo complejo arquitectónico preincaico. Las ruinas no son nada del otro mundo, pero la explicación estuvo interesante.
Kate y yo salimos hacia Copacabana, para visitar la isla del Sol en el lago Titicaca. Se coge un barquito desde Copacabana y puedes bajarte en el norte o en el sur de la isla. Es mucho más recomendable el norte (más tranquilo y bonito), aunque toda la isla es espectacular. Eso es para quedarte hay atrapado y no moverte en un mes, por lo menos. Nos quedamos a dormir en el norte  (en lo de Alfonso) y luego fuimos andando hasta la otra punta. Es una maravilla, de verdad. Muy recomendable.

De Copacabana ya fui hacia Cochabamba. A mi esa ciudad no me gustó nada, así que yo no la recomiendo. Aunque para gustos colores…
De Cochabamba a Sucre. Sucre es bonito, pero no deja de ser otra de las mil ciudades coloniales que ya he visitado, con sus casitas blancas y sus miles de museos…
Ya llegué a Potosí. Particularmente la ciudad me gustó mucho, aunque tengo que reconocer que cuando me bajé del bus me quedé flipada del lugar árido y feo en el que estaba. Pero una vez llegas al centro la cosa cambia. No sé, tal vez me gustó tanto porque yo iba con la idea de que allí lo único de interés eran las minas y la ciudad es bien bonita.
Visité las minas y debo decir que aun sabiéndolo, me impresionaron. Las minas son de la época de la colonia y se mantienen tal cual. Así que podéis imaginar las condiciones en las que deben trabajar los mineros. Terrible. Hay diferentes niveles, pero yo no pasé del segundo, ya que mi claustrofobia y esos túneles eran bastante incompatibles. Los túneles son muy pequeños y debes andar a gatas. La temperatura sube en un momento y pasas del frio a un calor absoluto. Ves niños trabajando en las minas. Es impactante.
En Potosí decidí que era el momento de saltar a Argentina. Y debo decir que desde que llegué a este país estoy super feliz… Creo que es por los alfajores…
Al cruzar la frontera no tenía muy claro donde parar, pero al final decidí en ir haciendo un poco de rutilla por el norte. Así que primera parada: Humahuaca. A mí no me desagrado (aunque luego tuve que oír repetir hasta la saciedad que era una mierda de pueblo… según Guido). Allí conocí a Concha (una cordobesa muy salada) y andamos visitando los alrededores (el cerro de los 14 colores, la peña blanca, etc..). Bonitos paisajes.
En el hostal también conocimos a Hernán y Elisa, unos chicos españoles muy majos. Cuando se fue Concha yo me fui hacia Iruya por la mañana (Hernán y Elisa se vinieron por la noche). Mi intención era ir y volver en el mismo día, pero me acabé quedando allí dos noches. Es un lugar tan bonito que te atrapa. Un pueblecito de calles empedradas y rodeado de montañas.
Allí conocí a Guido, Meli, Loli y Marcos, 4 argentinos recopados. Ya quedé para cenar con ellos y cuando llegaron los españoles para allí que nos fuimos.
Durante el día siguiente hicimos una excursión a San Isidro. Son como 3 horas caminando desde Iruya y el paseo es la mar de lindo. El pueblecito también es bastante cuco. Mereció la pena.
Al otro día ya de vuelta a Humahuaca. La cosa es que nos compramos todos el billete de bus para la 13h y no sé porque a mí me lo vendieron para las 6h de la mañana. Bueno, pues ya en el bus el tipo quería hacerme pagar de nuevo el billete. Y no había forma humana de convencerlo de que era un error de la de cajera, que estaba allí con el niño, la amiga, la vecina y su p.. madre. Pues me decía que debía volverlo a pagar y arreglar el tema en Humahuaca porque si no paraba el bus en medio de la nada y me tenía que bajar. Encontramos a la inspectora, pararon el bus la gente quejándose y defendiéndome (habían vendido 2 o 3 billetes con el mismo número de asiento, mi billete mal..). El tío me decía que como no me había fijado en el color del billete, que es diferente para las 6h que para las 13h (como si yo viajara a Iruya todas las semanas… y encima los colores eran casi iguales…). Y que debía mirar el billete al comprarlo por si se equivocaban. Yo le dije que debían poner un cartel donde dijera: “aquí somos incompetentes, cometemos muchos errores, por favor, revise su billete”.
Por lo visto el chico estaba enfadado con los turistas porque resulta que siempre hacemos lo que queremos. Y Guido le decía: “si no te gustan los turistas, cambia de trabajo y no los critiques tanto. Porque yo trabajo con locos y no les estoy preguntando porque hacen cosas de locos, me aguanto y ya…”
Bueno, al final, después de la que liamos, tuve que volver a pagar cansada de discutir, porque no había manera. Pero bueno, de regreso a Humahuaca, después de volver a discutir con la de allí, a final me devolvieron la plata.
Fiesta de cumpleaños de Loli en Humahuaca. Fuimos a una peña y empecé a familiarizarme con los bailes típicos de aquí.
Meli, Guido y yo salimos hacía Tílcara. Allí dormimos en un hostal donde hicieron un asado por la noche para todos los alojados. Y, después de cenar salimos todos juntos de fiesta y eso fue una locura. Lo pasamos genial. Nos fuimos con el guía del hostal (él nos llevaba a los sitios) y el tipo estaba reloco. Fue una risa.
Al día siguiente salimos hacía Purmamarca. Otro pueblecito muy lindo. Caminar, conocer.. y comer las mejores empanadas de queso que yo he comido en toda Argentina!
De ahí Mel ya se regresó a Buenos Aires y Guido y yo continuamos hacía Salta. Es una ciudad muy bonita, también colonial pero con mucho encanto.
Decidimos alquilar un coche para visitar un poco la zona ya que las combinaciones de autobuses eran muy malas y los pasajes estaban muy caros. Así que salimos dirección Cachi. Estuvo bueno alquilar el coche porque el camino es hermoso e íbamos parando donde nos apetecía.
Cachi me encantó. Es un pueblecito pequeño y muy acogedor. Sus alrededores son muy bonitos. Allí, aparte de visitar el pueblo, fuimos a ver el ovnipuerto. Me explico: se ve que hay un tipo sueco o de por ahí que vive en Cachi. El tío es un personaje y anda vestido de druida por las calles. Se ve que hace unos años tuvo un contacto con los extraterrestres y estos le desvelaron como que se mueren de ganas de venir a visitarnos pero que no lo hacen porque nos tienen miedo. Entonces el tipo decidió hacerles una pista de aterrizaje para ovnis para que sepan que son bienvenidos. Creo que lo que él espera es que vengan a llevárselo, pero tampoco me quedó muy claro. La cosa es que el tío se ha currado un buen ovnipuerto . Es una estrella gigante echa de piedras blancas. La lástima es que durante nuestra visita a ningún extraterrestre le dio por aterrizar… Ya sería lo último que me faltaría, pero con las cosas raras que me pasan el que hubiese aterrizado una nave espacial delante de mis narices creo que ya ni me hubiera sorprendido… He perdido esa capacidad…
En el ovnipuerto lo más parecido a un encuentro en la tercera fase que tuvimos fue conocer a Enrique y su amigo. Dos españoles que estaban allí delante construyendo un cercado para un terreno. Estaban absolutamente tarados, en especial Enrique, quien resultó ser el hermano de Pablo Carbonell y primo de Aitana Sánchez Gijón. Que cosas…
Y nada, al día siguiente salimos rumbo a Cafayate, parando en pueblecitos durante el trayecto. El recorrido estuvo bárbaro, aunque el camino era terrible. De tierra e íbamos en plan rally por en medio de la nada.
Cafayate es zona de viñedos y de bodegas de vino y llegamos justo a tiempo para poder visitar las bodegas de entrada y cata de vino gratuita. Así que, con medio pan en el estómago como único alimento en todo el día, salimos de la cata un poco tocados… pero estuvo muy divertido. Acabamos cenando pan, queso y patatas dentro del coche en una colina desde donde se veían todas las luces de la ciudad. Estuvo divertido.
Al día siguiente, en el hostal, conocimos a Fede. No tenía muy claro hacía donde tirar o que visitar porque las combinaciones de buses eran fatales, así que al final se vino con nosotros.
Visitamos las ruinas de Quilmes y la quebrada de las conchas. Muy recomendable.
Al día siguiente ya de regreso a Salta, desde donde Fede cogió un bus hacía el norte de Argentina y Guido hacía Buenos Aires.
Yo tenía intención de seguir bajando hacía el sur ese mismo día. Pero recibí un mensaje de Meredith que al día siguiente venia hacía Salta, así que decidí esperarla.
Y acabo aquí el relato porque, aunque aún queda muuuuuuuuuuucho que contar, no tengo ganas de aburrir al personal… Mañana más!!

dilluns, 11 de juliol del 2011

TODO PASA Y TODO QUEDA

Recuerdo mi situación en el mapa: Uyuni, Bolivia. Después de un largo y cómico trayecto para salir de Chile. Mi primera intención era ir de Chile a Argentina para encontrarme allí con Aline y tal vez con Eneko y dejar Bolivia para el final, porque tenía ganas de recorrerla con Amanda en agosto. Pero el destino es caprichoso….
Al bajarme del autobús en Uyuni tuve la sensación de haber aterrizado en medio de una película del oeste de hace por lo menos 50 años, donde en vez de vaqueros habían cholitas y en vez de indios turistas. Hacía mucho viento y el polvo se metía en los ojos. La ciudad en sí es fea. Color marrón y sin ningún interés. Pero está llena de turistas debido a su proximidad al salar.
Meredith, Kate y yo contratamos un tour de 3 días, con la compañía Cristal, para visitar el salar de Uyuni.
Salimos dos jeeps. En uno de ellos íbamos Kate, Meredith, Marc y Oriol (de Manresa), Jonh (Venezuela pero vive en Manresa) y yo. Y en el otro iban Rosa (argentina), Iñaki (vasco), Giuseppe (italiano), Andrey (ruso) y Jena y Charlotte (francesas).
Cuando haces el tour hay una ruta ya marcada que todos los jeeps siguen. El primer día visitas el salar, duermes en un hotel de sal, y al día visitas unas cuantas lagunas, el árbol de piedra, etc. Y llegas a dormir frente a la laguna colorada. Y el último día gueisers, aguas termales, etc. Y ya de regreso a Uyuni. Nosotros, no sé exactamente el porqué, hicimos la ruta al revés (bueno, la hicimos exactamente como les dio la gana a los conductores de cristal)
Solo salir ya empezamos mal con el conductor. Fran, que así se llamaba el personaje en cuestión, nos vino a decir que si nosotros éramos buenos él sería bueno, pero que si nos comportábamos mal el sería mucho peor. Vamos, que el notas nos amenazó. O sea, que de entrada ya me cayó como una patada en el culo. Lo bueno es que cuando ya llevábamos no sé cuántas horas en el coche el tipo va y se detiene para comer. Yo le pregunto: “¿nos puedes explicar un poco que vamos a hacer?” (porque como decían los chicos aquello parecía un secuestro exprés, nos meten en el coche, no nos cuentan nada…) y el tipo contesta: “un momento” y acto seguido: “demasiado hablas tu”. Total, que como podéis imaginar en ese momento ya supe que el daño era irreversible y que iba a odiar a ese tipejo para el resto de mi vida. Pero con esa práctica que he adquirido durante muchos años de trabajo con taradillos varios, me mordí la lengua por no crear conflicto nada más salir del pueblo…
Ese día fue casi todo el día de coche, parando en diferentes lagunas, el árbol de piedra, etc.. Eso sí, hay que decir que el paisaje era espectacular. Aunque hacia un frio de la ostia.
Llegamos al parque al atardecer, bajo un cielo rosado, justo para ver como el sol se escondía tras la laguna colorada. Nos alojamos en un alojamiento (valga la redundancia, pero es que a eso no le puedo llamar ni hostal, ni albergue, ni nada por el estilo..) frente a la laguna. Si durante el día hacia frio, por la noche ni os cuento… Eso era para morir congelado. Además yo no tenía ropa adecuada, así que en la agencia me habían dejado un abrigo del año de la catapun (aunque aquí como van no sé cuántos años atrasados quizás sea el último grito en gabardinas, no sé..). Pero vamos, que tenía una pinta de indigente que era demasiado…

Hay estuvimos bailando las danzas típicas cada uno de sus respectivos países y jugando a cartas mientras esperábamos la cena. Estuvo muy divertido.
Ya después de cenar nos fuimos todos a la cama puesto que, supuestamente, al día siguiente teníamos que despertarnos a las 5 de la mañana para salir a ver los gueisers e ir a las termas. Pero bueno, digo supuestamente porque eso no llego a ocurrir jamás… Y es aquí donde realmente empieza la historia más bizarra de mi viaje..
A las 4 de la mañana llaman a nuestra puerta. Meredith dice: “són solo las 4” y al otro lado de la puerta se oye a Fran decir: “por favor, me han pegado, ¿pueden hacer unas fotos?”. Decir que en su tono de voz ya se denota un estado de intoxicación de alcohol bastante elevado. Nosotros, medio dormidos, no entendemos muy bien qué coño está hablando el puto borracho ese que en una hora y media se supone debe llevarnos sanos y salvos a visitar el parque. Pero bueno, como insiste con las fotos me levanto para hacérselas. Voy toda convencida pensado que debo hacer una foto a sus traumatismos craneales (o lo que sea) para tener pruebas si quiere denunciar a su agresor a la policía. Pero me pide que le siga. Le acompaño a la calle, en pijama y descalza (no olvidar el frio) y me encuentro con 3 tipos más. Empiezan de nuevo a discutir y se lían a ostias delante de mí. Yo claro, intentando parar la situación mientras no sé si gritar o reírme. Y cuando dejan de golpearse Fran me dice que tire una foto. A la que hago la foto uno grita: “¡fotos no!” (mismo como si de una estrella de Hollywood se tratase) y sale corriendo tras de mí. Y yo corriendo para el alojamiento gritando. Por suerte su estado de embriaguez creo que no le dejo avanzar más de 3 pasos… Tiempo necesario para llegar a la habitación, cerrar la puerta y mearme de la risa. ¡Putos borrachos!
Bueno, decidimos dormir un rato más sin ninguna expectativa de salir a las 5,30 de la mañana de allí. Continuamos escuchando sus discusiones hasta que, media hora después, encienden los jeeps y se ponen a dormir la mona.
Cuando sonó el despertador salimos a ver como estaba el patio. Descubrimos que los dos conductores estaban durmiendo y no parecía que fueran a despertarse. Había otro conductor de un grupo de ingleses que por lo visto también había formado parte de la fiesta particular que se habían montado los drivers mientras dormíamos, con final feliz de bocas partidas y narices rotas. Así que decidimos realizar un reportaje de investigación (ríase la Mercedes Milá) grabando videos y recopilando toda la información gráfica necesaria para reclamar la devolución íntegra del dinero invertido (vídeos de los borrachuzos, fotos de las botellas de whisky, la sangre por el suelo, los vomitados…).

Como no teníamos muy claro cómo íbamos a salir de allí, decidimos pedir ayuda a otro conductor de la compañía cristal que salía entonces con su grupo y el cual, supuestamente, no había formado parte del evento la noche pasada. El tipo se negó en rotundo a ayudarnos y nos dijo que con esa actitud no íbamos a conseguir nada. Que debíamos tener compasión. Es más, prohibió a los chicos de su jeep que hablasen con nosotros.
Bueno, pues allí nos quedamos como quien dice compuestos y sin novio. En medio de quien sabe dónde y sin ninguna posibilidad de comunicación con el exterior (ni teléfonos, radios, tambores o señales de humo…nada).
Pasadas unas horas los conductores se despertaron (o los despertamos, no sabría decir que fue lo que pasó) y empezaron a intentar arrancar uno de los coches (a todo esto al grupo de ingleses les habían dado el desayuno sobre la 6 de la mañana y a nosotros, no sabemos el porqué, ni una taza de agua caliente. Por suerte Rosa tenía pan y paté). Por lo visto se habían dejado las luces encendidas del coche y no arrancaba.

El conductor del otro jeep de cristal vino a preguntarnos que queríamos hacer y le dijimos que no queríamos continuar con el tour, que nos llevaran a Uyuni. El tipo apestaba a alcohol que era demasiado. Él insistió en continuar, sin pedir en ningún momento perdón (es más, riendo y diciendo que jamás le había pasado algo así, pero que mira, mala suerte, nos había tocado a nosotros… ¡ves que bien! Desde luego, que afortunados que somos..). Por supuesto Fran ni dio la cara, ni se disculpó ni nada de nada. Ese tío estaba loco, absolutamente mal de la cabeza. Entonces quedamos en que se iban a descansar un rato y que a las 12 del mediodía saldríamos hacia Uyuni. Hay ya nos dieron desayuno (debían ser las 9 de la mañana, recuerdo que llevábamos en danza desde las 5, algunos desde las 4).
Apareció en escena el conductor del grupo de ingleses con cara de cordero degollado pidiendo disculpas por lo ocurrido. Por lo visto, según él, habían estado bebiendo con unos militares y se fue a dormir. Pero Fran entró en su habitación (o coche o donde puñetas estuviera durmiendo) y le pegó. Y ahí empezó la historia que tuvo en vela toda la noche a los energúmenos estos, conductores y militares.
Bueno, los conductores de cristal en vez de ir a dormir, se fueron a dar vueltas y a hablar por la montaña. Entonces, como vimos que no tenían ninguna intención de descansar y que, probablemente, lo que iban a hacer era seguir bebiendo, algunos del grupo fueron a decirles de irnos. El italiano les dijo que él podía conducir y uno de ellos contestó que podía tirarse a su mujer si quería, pero nunca tocar su coche… Aquí se ve el nivelazo de los conductores de cristal, altamente elevado. Y los tipos les dijeron que al final nos iríamos a las 2 del mediodía, cogieron un coche y desaparecieron.
A todo esto, a modo anecdótico, nos encontramos con Carlos, el chico portugués, que venía de Chile haciendo del tour desde allí. Por lo visto había pasado la noche en el alojamiento de al lado.
La cosa es que empezamos a barajar las posibilidades que teníamos de salir de allí (que eran prácticamente nulas). Pero la que se presentó con más fuerza fue la de coger el otro jeep (en el que estos idiotas se habían dejado las llaves puestas) y salir de allí por nuestra cuenta y riesgo (recuerdo que éramos 12 y el jeep era para 7 personas).
El conductor de los ingleses se ofreció para ayudarnos. El tipo dijo que podíamos cogerlo, que él se hacía responsable y que nos guiaría (ya que sin alguien que nos mostrara el camino no había forma humana de salir de aquel lugar). Para suerte de los ingleses era su último día de tour y ya iban de regreso. Aunque el hombre casi se pone a llorar diciendo que no sabía cómo le había podido ocurrir algo así, que le iban a descontar dinero del sueldo (y él tenía una familia a la que alimentar) y que, en el peor de los casos, iba a perder su trabajo… (lo que comúnmente podríamos calificar como lamento boliviano). Pero cuando la necesidad tiene cara de perro uno se convierte en actor, víctima y salvador si hace falta. Así que él insistió en ayudarnos con el último y auténtico fin (digo yo) de limpiar su imagen frente a los ingleses con la finalidad de que no contaran nada. Es algo muy cristiano, ayudar al prójimo cuando lo que está en juego es la propia salvación… (Tengo mis dudas de si nos hubiese ayudado si no la hubiera cagado o si, al contrario, hubiese hecho como el otro conductor de cristal que se fue dejándonos más tirados que una colilla… Que por cierto, ese conductor después nos esteramos que también había asistido a la particular fiesta boliviana).


Hay hubo una división de opiniones puesto que coger el coche podría considerarse un robo y no teníamos ganas de acabar nuestros respectivos viajes en una prisión boliviana. Así que unos cuantos fueron a hablar con los militares para ver que podíamos hacer. Pero estaba claro que si nuestro “salvador” particular se iba quedábamos perdidos y a merced de la voluntad de unos idiotas integrales. Y no sé cuántas horas de regreso a Uyuni, conducidos por dos borrachos y en un ambiente de lo más hostil no era algo que se nos antojara muy apetecible.
Finalmente hablando con los militares y los responsables del parque, conseguimos el permiso para robar el coche (que por lo visto era propiedad de la compañía cristal). Así que nos preparamos para realizar el robo consentido estudiando los problemas de logística que se nos presentaban, es decir, como coño íbamos a meternos 12 personas en ese coche.
El salvador dijo que en su coche cabía una persona. Y casualmente pasaron dos jeeps por allí a los que paramos. Les explicamos todo el percal y, por suerte, se trataba de un grupo de canadienses que iban con un guía argentino. El argentino aceptó echarnos una mano y llevar a dos personas más (el espacio que tenían) en su jeep, porque los conductores no querían. Estos bolivianos tienen el sentido de la ayuda al prójimo muy poco desarrollado.
Bueno, el tema es ese: 1 persona con el salvador, 2 con el argentino y los 9 restantes nos acomodamos lo mejor que pudimos en el jeep robado. Hasta ese momento yo me había mantenido muy tranquila, pero fue montar en el coche y sentir como la adrenalina subía por  todo mi cuerpo. Alguien había estado comentando que uno de los conductores le había dicho que iba armado y me asaltó la idea de que llegaran y, al ver que nos habíamos fugado con el coche, empezaran una persecución con final trágico. Pero bueno, los nervios se me pasaron al ver (cuando conseguimos arrancar el coche empujando entre todos) que íbamos escoltados con un jeep delante y dos detrás, como si fuéramos celebridades. Solo faltaban las banderitas en los coches y los vidrios tintados.
Y así transcurrió el viaje, el italiano al volante, los demás apretujados y los otros coches velando por nosotros (porque el jeep se nos paró como 2 o 3 veces durante el camino).
Después de muchas horas, parada técnica para comer, baches, nervios, risas, música y de todo un poco, llegamos a Uyuni cansados y emocionados.
En la agencia no se podían creer lo ocurrido (o eso dijeron) y nos devolvieron todo el dinero. Lo bueno es que mientras estábamos esperando para cobrar, llegó el otro coche, el del conductor que no nos había querido ayudar, con las chicas llorando porque por lo visto habían tenido un accidente. Se ve que el tipo conducía borracho e iba haciendo eses por el camino hasta que el coche cayó por un pequeño precipicio… Así que mi recomendación vendría a ser que si alguien tiene intención de hacer el tour al salar de Uyuni no contrate la compañía cristal, porque por lo visto son todos unos impresentables.
Como en las situaciones límite la gente desarrolla una capacidad de unión mucho más elevada de lo habitual, los 12, ya compi tronkis declarados, buscamos un alojamiento juntos y decidimos contratar el tour de 1 día para visitar el salar al día siguiente.
La verdad es que al final la historia no salió tan mal, porque en el alojamiento donde estábamos nos encontramos con un grupo de gente la mar de majos. Entre ellos se encontraba un cantante (por lo visto conocido) chileno, que nos dedicó todo un repertorio de canciones aquella noche a la orilla del fuego. El momento cumbre de la noche fue cuando tocó el “caminante no hay camino” de Serrat. Que regalazo nos hizo ese hombre. Fue una maravilla. La música, el fuego, la compañía… ¡todo!

Al día siguiente los 12 partimos a visitar el salar. Es espectacular. Mires hacía donde mires solo ves blanco y más blanco. Y es que se trata del mayor desierto de sal del mundo con una superficie de 12.000 km cuadrados .Brutal.
Llegamos a la isla del pescado, una isla en medio del salar repleta de cactus, y allí comimos. Después nos dedicamos a hacer fotos divertidas (que están a la orden del día en el salar). La verdad es que lo pasamos muy bien. Ya éramos un poco más que compañeros de tour, éramos fugitivos unidos por la causa de salvar nuestras vidas, que no es poco…

Regresamos a Uyuni por la tarde y allí nos enteramos que Fran y el otro conductor se habían dado a la fuga. Por lo visto abandonaron el otro jeep (el cual desvalijaron esa noche) y desaparecieron. Por lo que nos dijeron estaban en orden de busca y captura ya que lo que habían hecho estaba penado con cárcel… No sé si creérmelo demasiado, pero no deja de ser un poco inquietante saber que, tal vez, dos bolivianos que nos odian a muerte, andan huyendo de la justicia mientras tiran dardos a nuestras fotos sedientos de venganza…
Llegó el momento de la despedida. Unos íbamos hacia la Paz, otros Santa Cruz, otros Cochabamba, Iñaki se quedó en Uyuni… Así que después de decirnos adiós nos dispersamos como las bolas de drac, cada una hacía un lugar, tras haber vivido, probablemente, uno de los viajes más locos de nuestras vidas.

dilluns, 4 de juliol del 2011

TUDO BEM, TUDO BOM


Tras la partida de Aline y Roberto me quedé sola ante el peligro (que viene a ser lo mismo que sola con Eneko).

Ya que nos habíamos comprado el boleto turístico de Cusco, decidimos visitar un par de ruinas más y algún museo. Pero visto lo visto yo aconsejo a quien tenga intención de viajar a Cusco que no se compre esa mierda de boleto, porque de verdad que no vale la pena para lo caro que es.

Bueno, llegado el momento de partir de Cusco, se nos presentaron dos opciones por delante: viajar a Bolivia o a Chile. Mi intención era bajar hacia Argentina por Bolivia y la de Eneko por Chile. Pero resultó que la frontera de Bolivia estaba presuntamente cerrada o había problemas debido a manifestaciones por la privatización de unas minas (porque no sacamos nada claro, ya que cada cual te explica lo que le da la gana). Pero podíamos intentar bajar y ver si se podía cruzar o no. La otra opción era ir a Arequipa en Perú y de allí cruzar hacia Chile. Pero por el camino a Arequipa la carretera también estaba cortada debido a otras manifestaciones y los autobuses iban por otra ruta, más larga y peligrosa (habían atracado buses por ese camino). Pues nada, nosotros que somos unos valientes (o unos inconscientes) elegimos de las dos opciones la peor: viajar hacia Arequipa por el sendero largo y peligroso y, por si no fuera suficiente, de noche, para hacerlo más emocionante.

Llegamos a Arequipa sin problemas. Y, aunque yo no tenía ninguna intención de quedarme ni un día allí, no sé cómo me vi montada en un taxi camino a no sé qué hostal.

En el hostal conocimos a Rossella, una chica de Barcelona que está completamente loca. Yo creo que es la tía más loca que he conocido en mi vida. Se nos unió y pasamos el día juntos. Y no sé cómo me vi planeando visitar el cañón del colca al día siguiente.

Con Rossella nos partimos de risa. Era como una showgirl. Igual estábamos cocinando y se ponía a retransmitir lo que iba haciendo así como si estuviese presentando "con las manos en la masa" y, de repente, se giraba y preguntaba: "¿dónde está mi cámara?".


Yo tengo una adicción declarada por la palta (aguacate) de la que Eneko siempre se está burlando. Por la tarde estábamos en el mercado comprando provisiones para el colca cuando Eneko se encontró a una chica vasca con la que había estado viajando. Rossella y yo continuamos comprando y ellos se quedaron hablando. Cuando volvimos a buscarlos ya no estaban. Y dimos como 5 vueltas al mercado buscándolos. Al final llegamos a dos conclusiones: o se habían ido a tomar una birra o estaban enrollándose en algún lugar del mercado. Rossella se decantó por la primera opción y yo por la segunda. Así que nos montamos una película de que entraríamos al mercado y nos los encontraríamos enrollándose en un puesto de frutas y que el lugar elegido seria encima de las paltas. Y que yo preguntaría: ¿las paltas? ¿porque? ¿es que no había otro lugar? ¡teníais las manzanas a un lado, al otro las naranjas! ¡pero no! ¡tenían que ser las paltas! Y bueno, tiraría mi palta al suelo y me iría corriendo mientras juraba no volver a comer aguacate en mi vida… Al final resultó que estaban una calle más abajo hablando con otra vasca. Aunque, en el caso que nuestra suposición hubiera sido cierta, evidentemente yo no habría dejado de comer palta por muy patética que hubiese sido la escena...

Tonterías aparte (pero me reí tanto que lo escribo para no olvidarlo), al día siguiente nos levantamos bien pronto para ir a ver los cóndores en el cañón del colca. Pero este fue el único cóndor que vimos:


Rossella decidió volver hacia Arequipa porque tenía que viajar ese mismo día hacia el norte y Eneko y yo nos quedamos para hacer el trekking por el cañón. Repito que yo no tenía ninguna intención de hacerlo porque bajas 1.200 metros a piñón hasta el rio y al día siguiente, evidentemente, tienes que volver a subirlos hasta llegar de nuevo al lugar de partida. Pero bueno, la verdad es que la excursión estuvo super bien y menos dura de lo que esperaba. El lugar es muy bonito y merece la pena.

Al llegar al pueblo cogimos un bus para intentar ver los cóndores de nuevo. Los vimos de lejos, pero menos da una piedra.

Al día siguiente ya cogimos un bus rumbo a Arica, en Chile. Por la noche, a la llegada a la ciudad, Eneko tenía intención de seguir su camino hacia Argentina. Pero resultó que las fronteras estaban cerradas debido al temporal. Así que se tuvo que quedar conmigo en Arica.

Aprovechamos para visitar la ciudad e ir a ver unos petroglifos que hay cerca que, según nos dijeron, tienen más de 2000 años. Nosotros dudamos de si eso era cierto o si algún taxista se había dedicado a hacer los dibujitos con las piedras para llevar a los turistas al lugar…


Al día siguiente, y después de mucho buscar, llamar e investigar, Eneko decidió partir hacia el sur de Chile donde, por lo visto, la frontera estaba abierta (y él tenía que ir al sur de Argentina a despedirse de sus amigos). Así que nos tuvimos que despedir y, aunque el viaje al final es eso, gente que viene y que se va, no deja de ser triste decir adiós a personas a las que les coges cariño y a las que te acostumbras a ver todos los días compartiéndolo todo. Hay personas especiales de las que cuesta más despedirse. Así que con pena le dije adiós a Telemako, el vasco más cabezón, divertido y entrañable que jamás he conocido. Aunque sé que no es un adiós, es solo un ¡hasta pronto tío!! ¡Que vaya tudo bem, tudo bom loco!! ¡Te voy a echar de menos!!! (a ti y a mi burro secuestrado...)


Yo me quedé un día más por Arica y decidí visitar el lago Chungará, que es el lago a más altura sobre el nivel del mar (4500msnm).
En el autobús éramos 16 personas, 2 israelitas (como no….), yo y el resto chilenos. Pues nada, una pareja llevaba a una niña pequeña que fue todo el camino durmiendo y cada vez que se despertaba lloraba, vomitaba y se volvía a dormir. Había un chico que estaba tan mareado que tuvo que estirarse en medio del minibus y al llegar al punto más alto se puso a vomitar. Dos chicas iban super mareadas e iban con el iboprufeno repartiendo a los seniles (que iban 4 abuelos) que también estaban afectados. Una de las abuelas, ya de regreso, se puso a vomitar y le tuvieron que administrar oxígeno. Un show, vamos.
Visto lo visto me tomé la molestia de realizar mi propio estudio sociológico cogiendo una muestra de 13 chilenos escogidos totalmente al azar y mis conclusiones fueron que los chilenos son unos blandengues y que la mitad de la población tienen tolerancia 0 a las alturas.

De Arica salí hacia San Pedro de Atacama. Un pueblo muy curioso, con todas las calles sin asfaltar, pero con bastante magia. Desde el pueblo se ve la cordillera de los Andes y es muy bonito.
En el hostal conocí a Carlos, un chico portugués y decidimos alquilar unas bicis al día siguiente para ir a visitar el Valle de la Luna, un paraje totalmente desértico pero hermoso. El paseo en bici estuvo muy bien, y, aunque acabamos con el culo destrozado debido a los fucking ways of cabra, lo pasamos chévere.

Al día siguiente, junto con una pareja de chilenos que conocimos en el hostal, fuimos a visitar el salar de Atacama (donde habitan miles de flamencos, pero los ves en la distancia) y por la tarde a la laguna Céjar, una laguna salada en medio del desierto en la que, como en el mar muerto, flotas en el agua. Los valientes se bañaron, pero no yo… Hacía demasiado frio y el agua estaba congelada. Más tarde fuimos a ver la puesta de sol en otra laguna. Todo perfecto.
Ese día me encontré con Fabio, un chico italiano al que conocí en el lago titicaca y por la noche se vino a nuestro hostal a cenar. Pasamos una buena velada con Carlos, Fabio, Meredith (una chica de Canadá a la que conocimos en el hostal), los chilenos y yo.

La intención era salir hacía Salta, en Argentina a la mañana siguiente. Fabio, Meredith y yo compramos los billetes de autobús, pero cuando fuimos a tomar el bus no salía porque la frontera continuaba cerrada (la habían abierto, pero solo duro un día abierta porque debido al hielo hubieron dos accidentes de camiones).
Como no sabíamos que hacer, pero teníamos claro que queríamos salir de San Pedro, todo un grupo de afectados tomamos un bus a Calama donde debíamos pasar la noche y al día siguiente coger un bus hacía Uyuni, en Bolivia. Al final la experiencia estuvo super divertida, porque nos reunimos un grupo de bastante gente (Meredith, Fabio, Simona (otra italiana), Kate (inglesa), una pareja de holandeses, un chico de Dinamarca, 4 colombianos que iban a la copa América en Argentina, 2 peruanos y yo) que dormimos y fuimos a cenar juntos. Así explicado parece leve, pero no veas la aventura que supuso salir de chile!!

Por fin llegamos a Uyuni y aquí el grupo ya se deshizo después de cenar juntos. Los que decidimos quedarnos fuimos Meredith, Kate, Suan (el chico de Dinamarca que solo se quedó un día más para hacer el tour de un día al salar) y yo.

Y bueno, aquí empieza la aventura más surrealista que yo he vivido en todo el tiempo que llevo viajando. Pero eso se merece una entrada especial… La próxima entrada os prometo que no tiene desperdicio!!!

dissabte, 25 de juny del 2011

DE LIMA AL CIELO

De regreso a Lima todo continuaba igual que cuando me fuí. César con sus quehaceres y Eva con sus historias surrealistas de siempre. ¡Que bueno fue volver a verlos!! Pasé un par de días en casa de César y un día después de que Aline llegara a Lima salimos rumbo a Arequipa. El viaje fue, como no, de lo más traumático y es que 15 horas en autobús cuestan de soportar por mucho que viajásemos en el bus espacial, con azafata a bordo como parte de la tripulación y pilotados por el capitán Armando Yaya.
Después de pasar por muchos abismos (en los que a Aline de pocas y le da algo), muchas reclamaciones al capitán Yaya para que moderase la velocidad, picadas de insectos asesinos, quejas continuas de los pasajeros de detrás nuestro y proyección de grandes filmes como "Babe, el cerdito valiente" o "La Cenicienta" versión Hollywood para pubers, llegamos a Arequipa sanas y salvas.
Arequipa no nos sorprendió. Sin más. Pero también hay que decir que visitamos la ciudad en unos 15 minutos y ya lo dimos todo por visto. Aún estábamos traumatizadas por el viaje.
Lo máximo a destacar fue la aparición del que bautizaríamos como "el lamento boliviano". Un boliviano gordo y feo que se dedicó a perseguirnos por todo Arequipa incluyendo una despedida por sorpresa en la estación de autobuses.
De Arequipa viajamos a Puno. Si el bus en que viajamos de Lima a Arequipa parecía un bus del futuro, el bus de Arequipa a Puno parecía llegado directamente del pasado, como si hubiese viajado en el tiempo para venir a recogernos. Una cosa inexplicable. Eso se tiene que ver. Hasta las personas que viajaban en ese bus estaban pasadas de moda. Y encima fueron 5 horas de viaje de lo más incómodo en las cuales solo paramos una vez para ir al baño. Yo me estaba meando y pregunte donde estaba el baño, pero no hizo falta que me respondieran. Me giro y allí estaban todos meando en la explanada sin ning{un pudor... Una cosa bárbara. Así que nada, allá donde fueres haz lo que vieres... ¿no??
Llegada a Puno. Visita relámpago a la ciudad (según Aline, a la ciudad esa tan fea) llena de chifas (restaurantes chinos).
Al día siguiente cogemos una barca rumbo a la isla de Uros, en el lago Titicaca. Són islas flotantes. La gente que habita allí hablan quechua y un poco de español. Es espectacular. Un lugar fascinante. Nosotras nos pasamos el día flipando en colores.  Muy recomendable.

De la isla de Uros fuimos hacia la isla de Amantaní. Allí nos esperaba Francisca quien nos acogería en su casa por una noche. La isla es muy bonita. En esta no hay electricidad.
Francisca era todo un personaje y, a sus 50 años, nos confesó que seguía soltera en busca de un hombre guapo de 25... Mal pronóstico tienen la cosa.. Pero cosas más raras se han visto...
Subimos al templo inca padre tierra a 4150 msnm. Teníamos que dar 3 vueltas al templo en sentido contrario a las agujas del reloj y de esa manera eliminaríamos todas las energías negativas y nos cargaríamos de energía positiva. Memezes. Porque, o eso era una chorrada, o tal vez fue que dimos las vueltas en sentido contrario.. No sé, pero algo fallo porque el tema fue al revés... Y más adelante ya veréis porque lo digo...
Nos quedamos a dormir aquella noche en Amantaní y fuimos de fiesta a la disco de la isla. Nos vistieron de cholitas, con los trajes típicos de aquí (que eso es el antierotismo, así que si alguien tenía intención de ligar esa no fue su noche). Y, aunque Francisca nos había dicho que la música era disco, allí solo encontramos la orquesta del pueblo tocando música andina. Y allí estábamos todos los guiris, disfrazados de cholitos y cholitas, bailando bailes andinos (los cuales no tienen mucha dificultad, ya que es cogerse con la otra persona de las manos y girar hacia la izquierda, y luego hacia la derecha y así sucesivamente. Que el inventor del baile no se lo curro mucho, vamos. Y de vez en cuando hacer la conga por la sala como si aquello fuera el gran fiestón). Decir que la más animada de toda la fiesta era Francisca, que, aunque no consiguió ligarse a ningún mozuelo de 25 años, la tía se lo curro. Nos tenía agotadas.

Al día siguiente nos despedimos de Francisca y salimos rumbo a Taquila. De las tres islas es la menos bonita. Pero sigue siendo una belleza.
Y de Taquila ya regresamos rumbo a Puno donde cogimos el bus del infierno dirección el Cusco. Ese viaje fue terrorífico porque hacia un frio inhumano. Encima llegamos a las 5 de la mañana a Cusco. Así que podéis imaginar el cabreo considerable que, por lo menos yo, llevaba encima. HORROROSO.
En Cusco solo llegar empezó la pesadilla. Encontramos un lugar para dormir y, después de descansar salimos a pasear y comer algo por la ciudad. Nos recomendaron un restaurante y allí que nos fuimos a comer. Pues nada, Aline se va al baño y dejó su mochila encima de su silla. Yo no vi que la dejara y, cuando volvió, ya no estaba. Eso fue una putada, porque, además de todo su dinero, cámaras, móvil, tarjetas...blablabla... también llevaba su pasaporte y su green card (sin la cual no puede volver a entrar a E.U.A. donde habita actualmente).
Bueno, pues nos pasamos la tarde en comisaria. Después dando vueltas, de regreso al restaurante... Otra vez a comisaria.... Y nada, decir que aquí la policía es comparable a la de los Simpsons, ya que, estando en comisaria, entraron policías comiendo chupa chups, estaban atendiéndonos mirando las noticias por internet, comiendo galletas y bebiendo coca cola. Se ponían a hablar por el móvil tan tranquilamente delante nuestro y daba igual si estaban hablando con el jefe, con su madre, o con la vendedora de la quinta avenida. Unos profesionales, vamos.
Aquella noche, después de tanta tensión, decidimos salir a emborracharnos. Pero era la ley seca a causa de las elecciones... Si es que.... Lo que yo te diga, que dimos las vueltas al revés, fijo..
Al día siguiente visitamos un poco la ciudad. Decidimos ir a la oficina de turismo para que nos orientaran un poco. Y allí estaba un chico al que le pregunté si era vasco, porque tenía toda la pinta. El tío se quedó flipado porque ni había abierto la boca. Y nada, nos esperó y fuimos juntos a tomar algo.  Decir que este es un momento clave en el viaje, porque la llegada de Eneko (telemako para los amigos y makotele para los niños peruanos) cambio nuestras vidas... Bueno, vale, no tanto.. no le vamos a dar tanta importancia al loco este.... Pero sí que nos hizo reír un rato largo....... Esta locoooooooooooooo!!!!!!!!!! Y aunque el primer día nos pareció una persona más o menos normal, telita cuando se dejó ir…. ¡Qué personaje!!
Por la noche quedamos con Eneko y Roberto (un chico italiano al que conocimos en Puno justo cuando ya nos íbamos) para ir a tomar algo. Pero antes de ir al lugar donde habíamos quedado, fuimos a la lavandería a recoger la ropa Y resultó que una señora  había llamado allí diciendo que había encontrado la documentación de Aline. Pues nada, ahí empieza la película mexicana-peruana ganadora de un óscar por la mejor interpretación a las chicas de la lavandería... Buah! esas tías habían visto mucho cine.... Nos dicen que nos acompañan a la estación que es donde trabaja la mujer que tiene la documentación. Vamos hacia allí y la jefa de la lavandería llama a la mujer para quedar. Quedan en la puerta. Aline va con ella. Y yo y la otra chica las seguimos de cerca, disimulando, como si de espías profesionales nos tratásemos. A mí me mandaron taparme la cara con la bufanda no fuese caso que la mujer estuviera compinchada con los ladrones y ellos nos estuviesen espiando... Así que esa es la imagen: Aline y la de la lavandería hablando con la mujer de la limpieza de la estación, la otra chica merodeando por alrededor de ellas y yo, escondida detrás de un árbol tapándome la cara con la bufanda. Yo creo que llamábamos más la atención que si hubiéramos ido las 4 a hablar con la mujer. Pero era todo más emocionante si una hablaba por teléfono con la mujer y acto seguido le decía a la otra, sin mirarla, en la distancia, seguidnos!!! Y la amiga me susurraba: vamos a seguirlas... Buah! muy pilladas estas tías!!
Bueno, resultó que, presuntamente la mujer si había encontrado la documentación en la basura. Ella salía de trabajar a las 22h de la noche y quedamos en ir con ella a su barrio a buscar las cosas. Mientras se hacia la hora fuimos a avisar a los chicos, quienes se ofrecieron a acompañarnos  ya que Roberto se había comprado un machete para ir a la selva y lo llevaba encima. Finalmente, como el barrio era lejos, decidimos que era mejor ir en un solo taxi, Así que Aline y las de la lavandería fueron a buscar a la mujer y fueron hacia su barrio.
Por lo visto el barrio era como una fabela. Aline estaba acojonada. Al llegar a la casa las de la lavandería le dijeron a Aline que era mejor que ella se quedara en el taxi porque era peligroso bajarse y que ellas iban a recuperar su documentación. Así que Aline se quedó 30 minutos sola, con el taxista, en la oscuridad esperando. El taxita le decia que no sufriera que el llevaba un arma. Y Aline no lo tenía muy claro.....Finalmente, y por el módico precio de 20 soles, Aline recupero su documentación.
Al día siguiente Aline, Telemako y yo fuimos a visitar las ruinas incas de alrededor de Cusco cuyos nombres no consigo recordar…. Y aunque Telemako se burlará de mí y de mi memoria de pescado si alguna vez lee esto, a mi favor diré que son nombres muy extraños y de dificil memorización. Subimos en autobús y bajamos andando visitando todo lo que encontramos por el camino. Decir que las ruinas son una mierda grande pero grande… aunque nos lo pasamos bomba.
Como nos habíamos comprado el boleto turístico, al día siguiente fuimos a visitar las ruinas de Pisac, Ollaytabambo (o como se llame… que no puedo acordarme vale Telemako????) y bueno, todo el valle sagrado. Super bonito. Esas ruinas si que merecen la pena!!
Y ya por fin llego el gran día de la visita a Machu Picchu. Salimos por la mañana y en grupos (bueno, Telemako y yo por un lado , en bus a lo barato, y Aline por el otro en tren porque tiene miedo a las alturas y la carretera tampoco es que sea de lo más segura).
Aline llego mil horas antes que nosotros ya que el bus te lleva hasta la hidroeléctrica y después tienes que andar como 3 horas hasta Aguas Calientes, puesto que la única forma de llegar a ese pueblo es a pie o en tren).
Esa noche salimos de cena pero retiramos pronto porque la intencion era levantarnos pronto y subir a Machu Picchu a pie. Pero por la mañana Aline decidió subir en bus por el tema ese del vertigo y yo, mira, me solidaricé… que no me costo mucho esfuerzo, vamos… Así que le dimos nuestras entradas a Telemako para que fichara el acceso al Wayna Picchu, al que solo tienen acceso 400 personas al día.
La entrada a Machu Picchu ya os podeis imaginar que fue impresionante. Ese lugar es mágico. Y aunque los tres coincidimos en que tal vez no notamos ninguna energía especial, el sitio es espectacular.
Nos unimos a un grupo con un guia de pacotilla que explicó la historia un poco a su antojo… Pero bueno, mejor que te expliquen un poco, aunque la mitad sean tonterias, que andar dando vueltas sin saber que es lo que estas viendo.
A las 10 nos fuimos a subir el Wayna Picchu con el segundo grupo. Aline nos abandonó a los 200 metros porque temía que el camino iba a ser muy vertiginoso. Y, aunque Telmako intentó convencerla, suerte que no vino porque telita con el caminito… Pura escalera. Y al final un tramo super vertical en que casi tenias que andar agarrado a una cuerda para poder subir bien. Eso si, el esfuerzo mereció la pena.
Ya en la cima del Wayna Picchu, Telemako y yo decidimos acabar de dar la vuelta al monte en una ruta circular que pasa por el templo de la luna y la gran caverna. El camino no estaba nada transitado ya que la gente sube y baja por el mismo sendero. Pero telita con el caminito… Unas bajadas de la ostia y unas subidas agotadoras. Y encima para ver un puto templo y una caverna de mierda. Pero bueno, por lo menos el paisaje era muy bonito…
Pasamos el resto del día visitando, descansando, charlando, riendo y muertos de sed (que no set!)… en Machu Picchu y la verdad que me alegro un montón de haber compartido mi visita a un lugar tan mágico con dos personas tan especiales como Aline y Eneko (alias Praline y Telemako). Y, aunque Machu Picchu ya de por si es un lugar espectacular, a veces las personas con las que compartes los lugares que visitas hacen que estos cobren un significado especial para ti. Así que estoy segura que jamás en la vida podré olvidar mi visita a Machu Picchu un 12 de junio de 2011.
A la mañana siguiente Aline pilló pronto el tren y Telemako y yo nos pusimos en marcha cuando el pudo despertarse. Así que deshicimos el camino de vuelta al Cusco. Y, aunque la intención era llegar pronto a Santa Teresa para pegarnos un bañito en las aguas termales, acabamos en el rio remojando los pies y comiendo sándwiches de queso con aguacate (y alguno con cosas rosas..)
El viaje de regreso fue otra de esas torturas a las que nos tienen acostumbrados esta gente… Y sobre las 10 de la noche llegábamos a Cusco listos para salir de fiesta. Nos esperaban Aline, Roberto (de quien celebrábamos el cumpleaños) y un amigo suyo peruano al que bautizamos como el chino cudeiro el cual parecía un emo con su corte de pelo ahí a lo triste. La noche estuvo genial y nos echamos unas risas y unos bailes de los buenos.


Pero todo lo bueno tiene un final… y después de pasar el domingo junto a Aline, Eneko y Roberto paseando por Cusco nos despedimos con una rica cena deseando volver a vernos pronto en cualquier otro lugar del mundo.
Al día siguiente acompañé a Aline al aeropuerto y con los ojitos llenos de lágrimas nos dijimos hasta la próxima, con la certeza de que pronto volveré a compartir aventuras y risas con la brasileña-neoyorquina de mi corazón a la que adoro.


dijous, 23 de juny del 2011

5 Y.. ACCIÓN (segunda parte)

Bueno, como siempre me empano y me pasan los días volando y yo sin escribir.... No tengo perdón...
La cosa es que ya tengo escrita la parte de Perú, así que voy a explicar el resto de Colombia (si me acuerdo..) rápidamente.

Pues nada, a parte de a Hugo Silva, en el parque del Tayrona me encontré con Natalia, John y Lucía, los argentinos. Se vinieron a Santa Marta y al día siguiente salimos hacia Minca. Ese lugar es mágico, me encantó. Solo pasamos un día, pero es para quedarse una semana.

De ahí ya nos fuimos a Cartagena en un viaje interminable donde la policía nos paró como 4 veces. La última parada se pusiieron a discutir con el conductor e immovilizaron el bus. L etuve que decir al policía que teniamos un vuelo desde Cartagena y que hiciera el favor de pararnos otro bus que no nos cobrara. Y el tio lo hizo. Llegamos a las quinientas, pero lo importante es que llegamos.

Al día siguiente salimos a visitar las islas del Rosario, que són muy bonitas. Estos se quedaron a pasar un par de días en la playa de relax, pero yo regresé y me fuí a dormir a casa de Mauricio un chico de couchsurfing. El tío es un grande. Me acogió super bien. En su casa estaba su padre de visita y me hice coleguita con él. Salimos cada noche de parranda y se portaron super bien conmigo. Muy buena gente.

Yo tenía que llamar a los de la serie dos días antes, pero los llamé la noche antes. Así que ya tenían todos los extras. Pero igual me invitaron al rodaje. y allí qu eme infiltré yo... como una más del equipo. Estaba en la sala de monitores, con el director, viendo de cerca la grabación, me cole en el buffet a desayunar... Integrada, como siempre... jeje! En el buffet conocí a un chico y hablando resulta que era un actor.. y yo preguntándole si era técnico y el tío por lo visto sale en diferentes pelis o series... Bueno, me dijo que al acabar podiamos quedar para tomar algo por la noche. Pero eran las 3 de la tarde y hacía un sol de la ostia y el chico estaba actuando.. así que me fuí pensando que ya los encontraría por Cartagena (que es pequeño), pero no fué así.. me quedé con la pena de no salir de fiesta con Hugo... aix!! Pero cada día había conciertos en la plaza y estos no aparecieron así que pensé que eran unos putos burgueses que solo andaban de fiesta por sitios chics en vez de integrarse y conocer los lugares que visitan...

Una de las noches fuimos de fiesta (con los argentinos, un italiano, etc) a un concierto de los aterciopelados. Estos estaban tan emocionados que yo pensaba que serían la bomba. Pues tio, eso era como los teletubbies. Una tía vestida de hidú, poniendo velas, dando gracias a la pacha mama... Muy freaky. Pero me reí un rato.

Después de mi estancia en Cartagena partí hacia Salento, en el eje cafetero. También super bonito. Estuve visitando una finca cafetera, visitando el valle y los pueblecitos.
También fuí a visitar el parque del cocora,q ue es super bonito. Me encantó el lugar. Hice una excursión de un día y valió la pena.

Y ya de Salento hacia Bogotá. Solo llegar ya Kiwwi me dijo que estaban invitados a una fiesta chic que hacían en un colegio. Fuimos y tocaba una banda de Canada que estaba muy guay. Para entrar tenias que tener invitación, así que toda la gente de alli eran "superguays" menos Kiwwi, los de su grupo de música y yo, que dabamos la nota entre tanto glamour... Pero bueno, nos lo pasamos bomba y la culpa la tuvo el ron que regalaban toda la noche. Te acababas una copa y ya tenías al camarero con otra.
Lo bueno fué que Kiwwi me presentó a un tipo y no sé como salió a tema los aterciopelados y yo le dije que parecían los teletubbies y el tío descojonado. Pues resultó ser el manager de ellos, pero me dió la razón. Se ve que es un tipo super importante y Kiwwi se partia.
Además esa noche le propusieron un trabajo a Kiwwi, que no voy a explicar porque le prometí no hacerlo..jajja... pero a la mañana siguiente nos tuvimos que levantar a las 6 de la mañana para ir a su curro misterioso con toda la resaca... Me guardo el as en la manga por si alguna vez le tengo que hacer chataje...jeje!

Y nada, después de un par de días por Bogotá con el loco de Kiwwi y compañia volé hacia Lima un poquito triste, como siempre que tengo que despedirme de la gente que encuentro y con la que comparto por el camino. Este Kiwwi también me marcó un poquito, porque de verdad que es un amor de persona.

Esta vez no tuve problemas para coger el avión, contra todo pronóstico, porque siempre me pasa algo... Pero lo gracioso fue que a la hora que yo volaba jugaba el barca la final y el piloto iba retransmitiendo el partido. Yo no me lo podía creer. Que risa!! Y eran todos colombianos y peruanos... Són unos forofos!!! Que barbaridad!!!

Y nada, aterrizaje en Lima y reencuentro con los buenos: César, Eva y compañia. Pero eso ya es otro capítulo, que, además, ya tengo escrito!! O sea que en breve lo cuelgo!!!