dilluns, 11 de juliol del 2011

TODO PASA Y TODO QUEDA

Recuerdo mi situación en el mapa: Uyuni, Bolivia. Después de un largo y cómico trayecto para salir de Chile. Mi primera intención era ir de Chile a Argentina para encontrarme allí con Aline y tal vez con Eneko y dejar Bolivia para el final, porque tenía ganas de recorrerla con Amanda en agosto. Pero el destino es caprichoso….
Al bajarme del autobús en Uyuni tuve la sensación de haber aterrizado en medio de una película del oeste de hace por lo menos 50 años, donde en vez de vaqueros habían cholitas y en vez de indios turistas. Hacía mucho viento y el polvo se metía en los ojos. La ciudad en sí es fea. Color marrón y sin ningún interés. Pero está llena de turistas debido a su proximidad al salar.
Meredith, Kate y yo contratamos un tour de 3 días, con la compañía Cristal, para visitar el salar de Uyuni.
Salimos dos jeeps. En uno de ellos íbamos Kate, Meredith, Marc y Oriol (de Manresa), Jonh (Venezuela pero vive en Manresa) y yo. Y en el otro iban Rosa (argentina), Iñaki (vasco), Giuseppe (italiano), Andrey (ruso) y Jena y Charlotte (francesas).
Cuando haces el tour hay una ruta ya marcada que todos los jeeps siguen. El primer día visitas el salar, duermes en un hotel de sal, y al día visitas unas cuantas lagunas, el árbol de piedra, etc. Y llegas a dormir frente a la laguna colorada. Y el último día gueisers, aguas termales, etc. Y ya de regreso a Uyuni. Nosotros, no sé exactamente el porqué, hicimos la ruta al revés (bueno, la hicimos exactamente como les dio la gana a los conductores de cristal)
Solo salir ya empezamos mal con el conductor. Fran, que así se llamaba el personaje en cuestión, nos vino a decir que si nosotros éramos buenos él sería bueno, pero que si nos comportábamos mal el sería mucho peor. Vamos, que el notas nos amenazó. O sea, que de entrada ya me cayó como una patada en el culo. Lo bueno es que cuando ya llevábamos no sé cuántas horas en el coche el tipo va y se detiene para comer. Yo le pregunto: “¿nos puedes explicar un poco que vamos a hacer?” (porque como decían los chicos aquello parecía un secuestro exprés, nos meten en el coche, no nos cuentan nada…) y el tipo contesta: “un momento” y acto seguido: “demasiado hablas tu”. Total, que como podéis imaginar en ese momento ya supe que el daño era irreversible y que iba a odiar a ese tipejo para el resto de mi vida. Pero con esa práctica que he adquirido durante muchos años de trabajo con taradillos varios, me mordí la lengua por no crear conflicto nada más salir del pueblo…
Ese día fue casi todo el día de coche, parando en diferentes lagunas, el árbol de piedra, etc.. Eso sí, hay que decir que el paisaje era espectacular. Aunque hacia un frio de la ostia.
Llegamos al parque al atardecer, bajo un cielo rosado, justo para ver como el sol se escondía tras la laguna colorada. Nos alojamos en un alojamiento (valga la redundancia, pero es que a eso no le puedo llamar ni hostal, ni albergue, ni nada por el estilo..) frente a la laguna. Si durante el día hacia frio, por la noche ni os cuento… Eso era para morir congelado. Además yo no tenía ropa adecuada, así que en la agencia me habían dejado un abrigo del año de la catapun (aunque aquí como van no sé cuántos años atrasados quizás sea el último grito en gabardinas, no sé..). Pero vamos, que tenía una pinta de indigente que era demasiado…

Hay estuvimos bailando las danzas típicas cada uno de sus respectivos países y jugando a cartas mientras esperábamos la cena. Estuvo muy divertido.
Ya después de cenar nos fuimos todos a la cama puesto que, supuestamente, al día siguiente teníamos que despertarnos a las 5 de la mañana para salir a ver los gueisers e ir a las termas. Pero bueno, digo supuestamente porque eso no llego a ocurrir jamás… Y es aquí donde realmente empieza la historia más bizarra de mi viaje..
A las 4 de la mañana llaman a nuestra puerta. Meredith dice: “són solo las 4” y al otro lado de la puerta se oye a Fran decir: “por favor, me han pegado, ¿pueden hacer unas fotos?”. Decir que en su tono de voz ya se denota un estado de intoxicación de alcohol bastante elevado. Nosotros, medio dormidos, no entendemos muy bien qué coño está hablando el puto borracho ese que en una hora y media se supone debe llevarnos sanos y salvos a visitar el parque. Pero bueno, como insiste con las fotos me levanto para hacérselas. Voy toda convencida pensado que debo hacer una foto a sus traumatismos craneales (o lo que sea) para tener pruebas si quiere denunciar a su agresor a la policía. Pero me pide que le siga. Le acompaño a la calle, en pijama y descalza (no olvidar el frio) y me encuentro con 3 tipos más. Empiezan de nuevo a discutir y se lían a ostias delante de mí. Yo claro, intentando parar la situación mientras no sé si gritar o reírme. Y cuando dejan de golpearse Fran me dice que tire una foto. A la que hago la foto uno grita: “¡fotos no!” (mismo como si de una estrella de Hollywood se tratase) y sale corriendo tras de mí. Y yo corriendo para el alojamiento gritando. Por suerte su estado de embriaguez creo que no le dejo avanzar más de 3 pasos… Tiempo necesario para llegar a la habitación, cerrar la puerta y mearme de la risa. ¡Putos borrachos!
Bueno, decidimos dormir un rato más sin ninguna expectativa de salir a las 5,30 de la mañana de allí. Continuamos escuchando sus discusiones hasta que, media hora después, encienden los jeeps y se ponen a dormir la mona.
Cuando sonó el despertador salimos a ver como estaba el patio. Descubrimos que los dos conductores estaban durmiendo y no parecía que fueran a despertarse. Había otro conductor de un grupo de ingleses que por lo visto también había formado parte de la fiesta particular que se habían montado los drivers mientras dormíamos, con final feliz de bocas partidas y narices rotas. Así que decidimos realizar un reportaje de investigación (ríase la Mercedes Milá) grabando videos y recopilando toda la información gráfica necesaria para reclamar la devolución íntegra del dinero invertido (vídeos de los borrachuzos, fotos de las botellas de whisky, la sangre por el suelo, los vomitados…).

Como no teníamos muy claro cómo íbamos a salir de allí, decidimos pedir ayuda a otro conductor de la compañía cristal que salía entonces con su grupo y el cual, supuestamente, no había formado parte del evento la noche pasada. El tipo se negó en rotundo a ayudarnos y nos dijo que con esa actitud no íbamos a conseguir nada. Que debíamos tener compasión. Es más, prohibió a los chicos de su jeep que hablasen con nosotros.
Bueno, pues allí nos quedamos como quien dice compuestos y sin novio. En medio de quien sabe dónde y sin ninguna posibilidad de comunicación con el exterior (ni teléfonos, radios, tambores o señales de humo…nada).
Pasadas unas horas los conductores se despertaron (o los despertamos, no sabría decir que fue lo que pasó) y empezaron a intentar arrancar uno de los coches (a todo esto al grupo de ingleses les habían dado el desayuno sobre la 6 de la mañana y a nosotros, no sabemos el porqué, ni una taza de agua caliente. Por suerte Rosa tenía pan y paté). Por lo visto se habían dejado las luces encendidas del coche y no arrancaba.

El conductor del otro jeep de cristal vino a preguntarnos que queríamos hacer y le dijimos que no queríamos continuar con el tour, que nos llevaran a Uyuni. El tipo apestaba a alcohol que era demasiado. Él insistió en continuar, sin pedir en ningún momento perdón (es más, riendo y diciendo que jamás le había pasado algo así, pero que mira, mala suerte, nos había tocado a nosotros… ¡ves que bien! Desde luego, que afortunados que somos..). Por supuesto Fran ni dio la cara, ni se disculpó ni nada de nada. Ese tío estaba loco, absolutamente mal de la cabeza. Entonces quedamos en que se iban a descansar un rato y que a las 12 del mediodía saldríamos hacia Uyuni. Hay ya nos dieron desayuno (debían ser las 9 de la mañana, recuerdo que llevábamos en danza desde las 5, algunos desde las 4).
Apareció en escena el conductor del grupo de ingleses con cara de cordero degollado pidiendo disculpas por lo ocurrido. Por lo visto, según él, habían estado bebiendo con unos militares y se fue a dormir. Pero Fran entró en su habitación (o coche o donde puñetas estuviera durmiendo) y le pegó. Y ahí empezó la historia que tuvo en vela toda la noche a los energúmenos estos, conductores y militares.
Bueno, los conductores de cristal en vez de ir a dormir, se fueron a dar vueltas y a hablar por la montaña. Entonces, como vimos que no tenían ninguna intención de descansar y que, probablemente, lo que iban a hacer era seguir bebiendo, algunos del grupo fueron a decirles de irnos. El italiano les dijo que él podía conducir y uno de ellos contestó que podía tirarse a su mujer si quería, pero nunca tocar su coche… Aquí se ve el nivelazo de los conductores de cristal, altamente elevado. Y los tipos les dijeron que al final nos iríamos a las 2 del mediodía, cogieron un coche y desaparecieron.
A todo esto, a modo anecdótico, nos encontramos con Carlos, el chico portugués, que venía de Chile haciendo del tour desde allí. Por lo visto había pasado la noche en el alojamiento de al lado.
La cosa es que empezamos a barajar las posibilidades que teníamos de salir de allí (que eran prácticamente nulas). Pero la que se presentó con más fuerza fue la de coger el otro jeep (en el que estos idiotas se habían dejado las llaves puestas) y salir de allí por nuestra cuenta y riesgo (recuerdo que éramos 12 y el jeep era para 7 personas).
El conductor de los ingleses se ofreció para ayudarnos. El tipo dijo que podíamos cogerlo, que él se hacía responsable y que nos guiaría (ya que sin alguien que nos mostrara el camino no había forma humana de salir de aquel lugar). Para suerte de los ingleses era su último día de tour y ya iban de regreso. Aunque el hombre casi se pone a llorar diciendo que no sabía cómo le había podido ocurrir algo así, que le iban a descontar dinero del sueldo (y él tenía una familia a la que alimentar) y que, en el peor de los casos, iba a perder su trabajo… (lo que comúnmente podríamos calificar como lamento boliviano). Pero cuando la necesidad tiene cara de perro uno se convierte en actor, víctima y salvador si hace falta. Así que él insistió en ayudarnos con el último y auténtico fin (digo yo) de limpiar su imagen frente a los ingleses con la finalidad de que no contaran nada. Es algo muy cristiano, ayudar al prójimo cuando lo que está en juego es la propia salvación… (Tengo mis dudas de si nos hubiese ayudado si no la hubiera cagado o si, al contrario, hubiese hecho como el otro conductor de cristal que se fue dejándonos más tirados que una colilla… Que por cierto, ese conductor después nos esteramos que también había asistido a la particular fiesta boliviana).


Hay hubo una división de opiniones puesto que coger el coche podría considerarse un robo y no teníamos ganas de acabar nuestros respectivos viajes en una prisión boliviana. Así que unos cuantos fueron a hablar con los militares para ver que podíamos hacer. Pero estaba claro que si nuestro “salvador” particular se iba quedábamos perdidos y a merced de la voluntad de unos idiotas integrales. Y no sé cuántas horas de regreso a Uyuni, conducidos por dos borrachos y en un ambiente de lo más hostil no era algo que se nos antojara muy apetecible.
Finalmente hablando con los militares y los responsables del parque, conseguimos el permiso para robar el coche (que por lo visto era propiedad de la compañía cristal). Así que nos preparamos para realizar el robo consentido estudiando los problemas de logística que se nos presentaban, es decir, como coño íbamos a meternos 12 personas en ese coche.
El salvador dijo que en su coche cabía una persona. Y casualmente pasaron dos jeeps por allí a los que paramos. Les explicamos todo el percal y, por suerte, se trataba de un grupo de canadienses que iban con un guía argentino. El argentino aceptó echarnos una mano y llevar a dos personas más (el espacio que tenían) en su jeep, porque los conductores no querían. Estos bolivianos tienen el sentido de la ayuda al prójimo muy poco desarrollado.
Bueno, el tema es ese: 1 persona con el salvador, 2 con el argentino y los 9 restantes nos acomodamos lo mejor que pudimos en el jeep robado. Hasta ese momento yo me había mantenido muy tranquila, pero fue montar en el coche y sentir como la adrenalina subía por  todo mi cuerpo. Alguien había estado comentando que uno de los conductores le había dicho que iba armado y me asaltó la idea de que llegaran y, al ver que nos habíamos fugado con el coche, empezaran una persecución con final trágico. Pero bueno, los nervios se me pasaron al ver (cuando conseguimos arrancar el coche empujando entre todos) que íbamos escoltados con un jeep delante y dos detrás, como si fuéramos celebridades. Solo faltaban las banderitas en los coches y los vidrios tintados.
Y así transcurrió el viaje, el italiano al volante, los demás apretujados y los otros coches velando por nosotros (porque el jeep se nos paró como 2 o 3 veces durante el camino).
Después de muchas horas, parada técnica para comer, baches, nervios, risas, música y de todo un poco, llegamos a Uyuni cansados y emocionados.
En la agencia no se podían creer lo ocurrido (o eso dijeron) y nos devolvieron todo el dinero. Lo bueno es que mientras estábamos esperando para cobrar, llegó el otro coche, el del conductor que no nos había querido ayudar, con las chicas llorando porque por lo visto habían tenido un accidente. Se ve que el tipo conducía borracho e iba haciendo eses por el camino hasta que el coche cayó por un pequeño precipicio… Así que mi recomendación vendría a ser que si alguien tiene intención de hacer el tour al salar de Uyuni no contrate la compañía cristal, porque por lo visto son todos unos impresentables.
Como en las situaciones límite la gente desarrolla una capacidad de unión mucho más elevada de lo habitual, los 12, ya compi tronkis declarados, buscamos un alojamiento juntos y decidimos contratar el tour de 1 día para visitar el salar al día siguiente.
La verdad es que al final la historia no salió tan mal, porque en el alojamiento donde estábamos nos encontramos con un grupo de gente la mar de majos. Entre ellos se encontraba un cantante (por lo visto conocido) chileno, que nos dedicó todo un repertorio de canciones aquella noche a la orilla del fuego. El momento cumbre de la noche fue cuando tocó el “caminante no hay camino” de Serrat. Que regalazo nos hizo ese hombre. Fue una maravilla. La música, el fuego, la compañía… ¡todo!

Al día siguiente los 12 partimos a visitar el salar. Es espectacular. Mires hacía donde mires solo ves blanco y más blanco. Y es que se trata del mayor desierto de sal del mundo con una superficie de 12.000 km cuadrados .Brutal.
Llegamos a la isla del pescado, una isla en medio del salar repleta de cactus, y allí comimos. Después nos dedicamos a hacer fotos divertidas (que están a la orden del día en el salar). La verdad es que lo pasamos muy bien. Ya éramos un poco más que compañeros de tour, éramos fugitivos unidos por la causa de salvar nuestras vidas, que no es poco…

Regresamos a Uyuni por la tarde y allí nos enteramos que Fran y el otro conductor se habían dado a la fuga. Por lo visto abandonaron el otro jeep (el cual desvalijaron esa noche) y desaparecieron. Por lo que nos dijeron estaban en orden de busca y captura ya que lo que habían hecho estaba penado con cárcel… No sé si creérmelo demasiado, pero no deja de ser un poco inquietante saber que, tal vez, dos bolivianos que nos odian a muerte, andan huyendo de la justicia mientras tiran dardos a nuestras fotos sedientos de venganza…
Llegó el momento de la despedida. Unos íbamos hacia la Paz, otros Santa Cruz, otros Cochabamba, Iñaki se quedó en Uyuni… Así que después de decirnos adiós nos dispersamos como las bolas de drac, cada una hacía un lugar, tras haber vivido, probablemente, uno de los viajes más locos de nuestras vidas.

dilluns, 4 de juliol del 2011

TUDO BEM, TUDO BOM


Tras la partida de Aline y Roberto me quedé sola ante el peligro (que viene a ser lo mismo que sola con Eneko).

Ya que nos habíamos comprado el boleto turístico de Cusco, decidimos visitar un par de ruinas más y algún museo. Pero visto lo visto yo aconsejo a quien tenga intención de viajar a Cusco que no se compre esa mierda de boleto, porque de verdad que no vale la pena para lo caro que es.

Bueno, llegado el momento de partir de Cusco, se nos presentaron dos opciones por delante: viajar a Bolivia o a Chile. Mi intención era bajar hacia Argentina por Bolivia y la de Eneko por Chile. Pero resultó que la frontera de Bolivia estaba presuntamente cerrada o había problemas debido a manifestaciones por la privatización de unas minas (porque no sacamos nada claro, ya que cada cual te explica lo que le da la gana). Pero podíamos intentar bajar y ver si se podía cruzar o no. La otra opción era ir a Arequipa en Perú y de allí cruzar hacia Chile. Pero por el camino a Arequipa la carretera también estaba cortada debido a otras manifestaciones y los autobuses iban por otra ruta, más larga y peligrosa (habían atracado buses por ese camino). Pues nada, nosotros que somos unos valientes (o unos inconscientes) elegimos de las dos opciones la peor: viajar hacia Arequipa por el sendero largo y peligroso y, por si no fuera suficiente, de noche, para hacerlo más emocionante.

Llegamos a Arequipa sin problemas. Y, aunque yo no tenía ninguna intención de quedarme ni un día allí, no sé cómo me vi montada en un taxi camino a no sé qué hostal.

En el hostal conocimos a Rossella, una chica de Barcelona que está completamente loca. Yo creo que es la tía más loca que he conocido en mi vida. Se nos unió y pasamos el día juntos. Y no sé cómo me vi planeando visitar el cañón del colca al día siguiente.

Con Rossella nos partimos de risa. Era como una showgirl. Igual estábamos cocinando y se ponía a retransmitir lo que iba haciendo así como si estuviese presentando "con las manos en la masa" y, de repente, se giraba y preguntaba: "¿dónde está mi cámara?".


Yo tengo una adicción declarada por la palta (aguacate) de la que Eneko siempre se está burlando. Por la tarde estábamos en el mercado comprando provisiones para el colca cuando Eneko se encontró a una chica vasca con la que había estado viajando. Rossella y yo continuamos comprando y ellos se quedaron hablando. Cuando volvimos a buscarlos ya no estaban. Y dimos como 5 vueltas al mercado buscándolos. Al final llegamos a dos conclusiones: o se habían ido a tomar una birra o estaban enrollándose en algún lugar del mercado. Rossella se decantó por la primera opción y yo por la segunda. Así que nos montamos una película de que entraríamos al mercado y nos los encontraríamos enrollándose en un puesto de frutas y que el lugar elegido seria encima de las paltas. Y que yo preguntaría: ¿las paltas? ¿porque? ¿es que no había otro lugar? ¡teníais las manzanas a un lado, al otro las naranjas! ¡pero no! ¡tenían que ser las paltas! Y bueno, tiraría mi palta al suelo y me iría corriendo mientras juraba no volver a comer aguacate en mi vida… Al final resultó que estaban una calle más abajo hablando con otra vasca. Aunque, en el caso que nuestra suposición hubiera sido cierta, evidentemente yo no habría dejado de comer palta por muy patética que hubiese sido la escena...

Tonterías aparte (pero me reí tanto que lo escribo para no olvidarlo), al día siguiente nos levantamos bien pronto para ir a ver los cóndores en el cañón del colca. Pero este fue el único cóndor que vimos:


Rossella decidió volver hacia Arequipa porque tenía que viajar ese mismo día hacia el norte y Eneko y yo nos quedamos para hacer el trekking por el cañón. Repito que yo no tenía ninguna intención de hacerlo porque bajas 1.200 metros a piñón hasta el rio y al día siguiente, evidentemente, tienes que volver a subirlos hasta llegar de nuevo al lugar de partida. Pero bueno, la verdad es que la excursión estuvo super bien y menos dura de lo que esperaba. El lugar es muy bonito y merece la pena.

Al llegar al pueblo cogimos un bus para intentar ver los cóndores de nuevo. Los vimos de lejos, pero menos da una piedra.

Al día siguiente ya cogimos un bus rumbo a Arica, en Chile. Por la noche, a la llegada a la ciudad, Eneko tenía intención de seguir su camino hacia Argentina. Pero resultó que las fronteras estaban cerradas debido al temporal. Así que se tuvo que quedar conmigo en Arica.

Aprovechamos para visitar la ciudad e ir a ver unos petroglifos que hay cerca que, según nos dijeron, tienen más de 2000 años. Nosotros dudamos de si eso era cierto o si algún taxista se había dedicado a hacer los dibujitos con las piedras para llevar a los turistas al lugar…


Al día siguiente, y después de mucho buscar, llamar e investigar, Eneko decidió partir hacia el sur de Chile donde, por lo visto, la frontera estaba abierta (y él tenía que ir al sur de Argentina a despedirse de sus amigos). Así que nos tuvimos que despedir y, aunque el viaje al final es eso, gente que viene y que se va, no deja de ser triste decir adiós a personas a las que les coges cariño y a las que te acostumbras a ver todos los días compartiéndolo todo. Hay personas especiales de las que cuesta más despedirse. Así que con pena le dije adiós a Telemako, el vasco más cabezón, divertido y entrañable que jamás he conocido. Aunque sé que no es un adiós, es solo un ¡hasta pronto tío!! ¡Que vaya tudo bem, tudo bom loco!! ¡Te voy a echar de menos!!! (a ti y a mi burro secuestrado...)


Yo me quedé un día más por Arica y decidí visitar el lago Chungará, que es el lago a más altura sobre el nivel del mar (4500msnm).
En el autobús éramos 16 personas, 2 israelitas (como no….), yo y el resto chilenos. Pues nada, una pareja llevaba a una niña pequeña que fue todo el camino durmiendo y cada vez que se despertaba lloraba, vomitaba y se volvía a dormir. Había un chico que estaba tan mareado que tuvo que estirarse en medio del minibus y al llegar al punto más alto se puso a vomitar. Dos chicas iban super mareadas e iban con el iboprufeno repartiendo a los seniles (que iban 4 abuelos) que también estaban afectados. Una de las abuelas, ya de regreso, se puso a vomitar y le tuvieron que administrar oxígeno. Un show, vamos.
Visto lo visto me tomé la molestia de realizar mi propio estudio sociológico cogiendo una muestra de 13 chilenos escogidos totalmente al azar y mis conclusiones fueron que los chilenos son unos blandengues y que la mitad de la población tienen tolerancia 0 a las alturas.

De Arica salí hacia San Pedro de Atacama. Un pueblo muy curioso, con todas las calles sin asfaltar, pero con bastante magia. Desde el pueblo se ve la cordillera de los Andes y es muy bonito.
En el hostal conocí a Carlos, un chico portugués y decidimos alquilar unas bicis al día siguiente para ir a visitar el Valle de la Luna, un paraje totalmente desértico pero hermoso. El paseo en bici estuvo muy bien, y, aunque acabamos con el culo destrozado debido a los fucking ways of cabra, lo pasamos chévere.

Al día siguiente, junto con una pareja de chilenos que conocimos en el hostal, fuimos a visitar el salar de Atacama (donde habitan miles de flamencos, pero los ves en la distancia) y por la tarde a la laguna Céjar, una laguna salada en medio del desierto en la que, como en el mar muerto, flotas en el agua. Los valientes se bañaron, pero no yo… Hacía demasiado frio y el agua estaba congelada. Más tarde fuimos a ver la puesta de sol en otra laguna. Todo perfecto.
Ese día me encontré con Fabio, un chico italiano al que conocí en el lago titicaca y por la noche se vino a nuestro hostal a cenar. Pasamos una buena velada con Carlos, Fabio, Meredith (una chica de Canadá a la que conocimos en el hostal), los chilenos y yo.

La intención era salir hacía Salta, en Argentina a la mañana siguiente. Fabio, Meredith y yo compramos los billetes de autobús, pero cuando fuimos a tomar el bus no salía porque la frontera continuaba cerrada (la habían abierto, pero solo duro un día abierta porque debido al hielo hubieron dos accidentes de camiones).
Como no sabíamos que hacer, pero teníamos claro que queríamos salir de San Pedro, todo un grupo de afectados tomamos un bus a Calama donde debíamos pasar la noche y al día siguiente coger un bus hacía Uyuni, en Bolivia. Al final la experiencia estuvo super divertida, porque nos reunimos un grupo de bastante gente (Meredith, Fabio, Simona (otra italiana), Kate (inglesa), una pareja de holandeses, un chico de Dinamarca, 4 colombianos que iban a la copa América en Argentina, 2 peruanos y yo) que dormimos y fuimos a cenar juntos. Así explicado parece leve, pero no veas la aventura que supuso salir de chile!!

Por fin llegamos a Uyuni y aquí el grupo ya se deshizo después de cenar juntos. Los que decidimos quedarnos fuimos Meredith, Kate, Suan (el chico de Dinamarca que solo se quedó un día más para hacer el tour de un día al salar) y yo.

Y bueno, aquí empieza la aventura más surrealista que yo he vivido en todo el tiempo que llevo viajando. Pero eso se merece una entrada especial… La próxima entrada os prometo que no tiene desperdicio!!!

dissabte, 25 de juny del 2011

DE LIMA AL CIELO

De regreso a Lima todo continuaba igual que cuando me fuí. César con sus quehaceres y Eva con sus historias surrealistas de siempre. ¡Que bueno fue volver a verlos!! Pasé un par de días en casa de César y un día después de que Aline llegara a Lima salimos rumbo a Arequipa. El viaje fue, como no, de lo más traumático y es que 15 horas en autobús cuestan de soportar por mucho que viajásemos en el bus espacial, con azafata a bordo como parte de la tripulación y pilotados por el capitán Armando Yaya.
Después de pasar por muchos abismos (en los que a Aline de pocas y le da algo), muchas reclamaciones al capitán Yaya para que moderase la velocidad, picadas de insectos asesinos, quejas continuas de los pasajeros de detrás nuestro y proyección de grandes filmes como "Babe, el cerdito valiente" o "La Cenicienta" versión Hollywood para pubers, llegamos a Arequipa sanas y salvas.
Arequipa no nos sorprendió. Sin más. Pero también hay que decir que visitamos la ciudad en unos 15 minutos y ya lo dimos todo por visto. Aún estábamos traumatizadas por el viaje.
Lo máximo a destacar fue la aparición del que bautizaríamos como "el lamento boliviano". Un boliviano gordo y feo que se dedicó a perseguirnos por todo Arequipa incluyendo una despedida por sorpresa en la estación de autobuses.
De Arequipa viajamos a Puno. Si el bus en que viajamos de Lima a Arequipa parecía un bus del futuro, el bus de Arequipa a Puno parecía llegado directamente del pasado, como si hubiese viajado en el tiempo para venir a recogernos. Una cosa inexplicable. Eso se tiene que ver. Hasta las personas que viajaban en ese bus estaban pasadas de moda. Y encima fueron 5 horas de viaje de lo más incómodo en las cuales solo paramos una vez para ir al baño. Yo me estaba meando y pregunte donde estaba el baño, pero no hizo falta que me respondieran. Me giro y allí estaban todos meando en la explanada sin ning{un pudor... Una cosa bárbara. Así que nada, allá donde fueres haz lo que vieres... ¿no??
Llegada a Puno. Visita relámpago a la ciudad (según Aline, a la ciudad esa tan fea) llena de chifas (restaurantes chinos).
Al día siguiente cogemos una barca rumbo a la isla de Uros, en el lago Titicaca. Són islas flotantes. La gente que habita allí hablan quechua y un poco de español. Es espectacular. Un lugar fascinante. Nosotras nos pasamos el día flipando en colores.  Muy recomendable.

De la isla de Uros fuimos hacia la isla de Amantaní. Allí nos esperaba Francisca quien nos acogería en su casa por una noche. La isla es muy bonita. En esta no hay electricidad.
Francisca era todo un personaje y, a sus 50 años, nos confesó que seguía soltera en busca de un hombre guapo de 25... Mal pronóstico tienen la cosa.. Pero cosas más raras se han visto...
Subimos al templo inca padre tierra a 4150 msnm. Teníamos que dar 3 vueltas al templo en sentido contrario a las agujas del reloj y de esa manera eliminaríamos todas las energías negativas y nos cargaríamos de energía positiva. Memezes. Porque, o eso era una chorrada, o tal vez fue que dimos las vueltas en sentido contrario.. No sé, pero algo fallo porque el tema fue al revés... Y más adelante ya veréis porque lo digo...
Nos quedamos a dormir aquella noche en Amantaní y fuimos de fiesta a la disco de la isla. Nos vistieron de cholitas, con los trajes típicos de aquí (que eso es el antierotismo, así que si alguien tenía intención de ligar esa no fue su noche). Y, aunque Francisca nos había dicho que la música era disco, allí solo encontramos la orquesta del pueblo tocando música andina. Y allí estábamos todos los guiris, disfrazados de cholitos y cholitas, bailando bailes andinos (los cuales no tienen mucha dificultad, ya que es cogerse con la otra persona de las manos y girar hacia la izquierda, y luego hacia la derecha y así sucesivamente. Que el inventor del baile no se lo curro mucho, vamos. Y de vez en cuando hacer la conga por la sala como si aquello fuera el gran fiestón). Decir que la más animada de toda la fiesta era Francisca, que, aunque no consiguió ligarse a ningún mozuelo de 25 años, la tía se lo curro. Nos tenía agotadas.

Al día siguiente nos despedimos de Francisca y salimos rumbo a Taquila. De las tres islas es la menos bonita. Pero sigue siendo una belleza.
Y de Taquila ya regresamos rumbo a Puno donde cogimos el bus del infierno dirección el Cusco. Ese viaje fue terrorífico porque hacia un frio inhumano. Encima llegamos a las 5 de la mañana a Cusco. Así que podéis imaginar el cabreo considerable que, por lo menos yo, llevaba encima. HORROROSO.
En Cusco solo llegar empezó la pesadilla. Encontramos un lugar para dormir y, después de descansar salimos a pasear y comer algo por la ciudad. Nos recomendaron un restaurante y allí que nos fuimos a comer. Pues nada, Aline se va al baño y dejó su mochila encima de su silla. Yo no vi que la dejara y, cuando volvió, ya no estaba. Eso fue una putada, porque, además de todo su dinero, cámaras, móvil, tarjetas...blablabla... también llevaba su pasaporte y su green card (sin la cual no puede volver a entrar a E.U.A. donde habita actualmente).
Bueno, pues nos pasamos la tarde en comisaria. Después dando vueltas, de regreso al restaurante... Otra vez a comisaria.... Y nada, decir que aquí la policía es comparable a la de los Simpsons, ya que, estando en comisaria, entraron policías comiendo chupa chups, estaban atendiéndonos mirando las noticias por internet, comiendo galletas y bebiendo coca cola. Se ponían a hablar por el móvil tan tranquilamente delante nuestro y daba igual si estaban hablando con el jefe, con su madre, o con la vendedora de la quinta avenida. Unos profesionales, vamos.
Aquella noche, después de tanta tensión, decidimos salir a emborracharnos. Pero era la ley seca a causa de las elecciones... Si es que.... Lo que yo te diga, que dimos las vueltas al revés, fijo..
Al día siguiente visitamos un poco la ciudad. Decidimos ir a la oficina de turismo para que nos orientaran un poco. Y allí estaba un chico al que le pregunté si era vasco, porque tenía toda la pinta. El tío se quedó flipado porque ni había abierto la boca. Y nada, nos esperó y fuimos juntos a tomar algo.  Decir que este es un momento clave en el viaje, porque la llegada de Eneko (telemako para los amigos y makotele para los niños peruanos) cambio nuestras vidas... Bueno, vale, no tanto.. no le vamos a dar tanta importancia al loco este.... Pero sí que nos hizo reír un rato largo....... Esta locoooooooooooooo!!!!!!!!!! Y aunque el primer día nos pareció una persona más o menos normal, telita cuando se dejó ir…. ¡Qué personaje!!
Por la noche quedamos con Eneko y Roberto (un chico italiano al que conocimos en Puno justo cuando ya nos íbamos) para ir a tomar algo. Pero antes de ir al lugar donde habíamos quedado, fuimos a la lavandería a recoger la ropa Y resultó que una señora  había llamado allí diciendo que había encontrado la documentación de Aline. Pues nada, ahí empieza la película mexicana-peruana ganadora de un óscar por la mejor interpretación a las chicas de la lavandería... Buah! esas tías habían visto mucho cine.... Nos dicen que nos acompañan a la estación que es donde trabaja la mujer que tiene la documentación. Vamos hacia allí y la jefa de la lavandería llama a la mujer para quedar. Quedan en la puerta. Aline va con ella. Y yo y la otra chica las seguimos de cerca, disimulando, como si de espías profesionales nos tratásemos. A mí me mandaron taparme la cara con la bufanda no fuese caso que la mujer estuviera compinchada con los ladrones y ellos nos estuviesen espiando... Así que esa es la imagen: Aline y la de la lavandería hablando con la mujer de la limpieza de la estación, la otra chica merodeando por alrededor de ellas y yo, escondida detrás de un árbol tapándome la cara con la bufanda. Yo creo que llamábamos más la atención que si hubiéramos ido las 4 a hablar con la mujer. Pero era todo más emocionante si una hablaba por teléfono con la mujer y acto seguido le decía a la otra, sin mirarla, en la distancia, seguidnos!!! Y la amiga me susurraba: vamos a seguirlas... Buah! muy pilladas estas tías!!
Bueno, resultó que, presuntamente la mujer si había encontrado la documentación en la basura. Ella salía de trabajar a las 22h de la noche y quedamos en ir con ella a su barrio a buscar las cosas. Mientras se hacia la hora fuimos a avisar a los chicos, quienes se ofrecieron a acompañarnos  ya que Roberto se había comprado un machete para ir a la selva y lo llevaba encima. Finalmente, como el barrio era lejos, decidimos que era mejor ir en un solo taxi, Así que Aline y las de la lavandería fueron a buscar a la mujer y fueron hacia su barrio.
Por lo visto el barrio era como una fabela. Aline estaba acojonada. Al llegar a la casa las de la lavandería le dijeron a Aline que era mejor que ella se quedara en el taxi porque era peligroso bajarse y que ellas iban a recuperar su documentación. Así que Aline se quedó 30 minutos sola, con el taxista, en la oscuridad esperando. El taxita le decia que no sufriera que el llevaba un arma. Y Aline no lo tenía muy claro.....Finalmente, y por el módico precio de 20 soles, Aline recupero su documentación.
Al día siguiente Aline, Telemako y yo fuimos a visitar las ruinas incas de alrededor de Cusco cuyos nombres no consigo recordar…. Y aunque Telemako se burlará de mí y de mi memoria de pescado si alguna vez lee esto, a mi favor diré que son nombres muy extraños y de dificil memorización. Subimos en autobús y bajamos andando visitando todo lo que encontramos por el camino. Decir que las ruinas son una mierda grande pero grande… aunque nos lo pasamos bomba.
Como nos habíamos comprado el boleto turístico, al día siguiente fuimos a visitar las ruinas de Pisac, Ollaytabambo (o como se llame… que no puedo acordarme vale Telemako????) y bueno, todo el valle sagrado. Super bonito. Esas ruinas si que merecen la pena!!
Y ya por fin llego el gran día de la visita a Machu Picchu. Salimos por la mañana y en grupos (bueno, Telemako y yo por un lado , en bus a lo barato, y Aline por el otro en tren porque tiene miedo a las alturas y la carretera tampoco es que sea de lo más segura).
Aline llego mil horas antes que nosotros ya que el bus te lleva hasta la hidroeléctrica y después tienes que andar como 3 horas hasta Aguas Calientes, puesto que la única forma de llegar a ese pueblo es a pie o en tren).
Esa noche salimos de cena pero retiramos pronto porque la intencion era levantarnos pronto y subir a Machu Picchu a pie. Pero por la mañana Aline decidió subir en bus por el tema ese del vertigo y yo, mira, me solidaricé… que no me costo mucho esfuerzo, vamos… Así que le dimos nuestras entradas a Telemako para que fichara el acceso al Wayna Picchu, al que solo tienen acceso 400 personas al día.
La entrada a Machu Picchu ya os podeis imaginar que fue impresionante. Ese lugar es mágico. Y aunque los tres coincidimos en que tal vez no notamos ninguna energía especial, el sitio es espectacular.
Nos unimos a un grupo con un guia de pacotilla que explicó la historia un poco a su antojo… Pero bueno, mejor que te expliquen un poco, aunque la mitad sean tonterias, que andar dando vueltas sin saber que es lo que estas viendo.
A las 10 nos fuimos a subir el Wayna Picchu con el segundo grupo. Aline nos abandonó a los 200 metros porque temía que el camino iba a ser muy vertiginoso. Y, aunque Telmako intentó convencerla, suerte que no vino porque telita con el caminito… Pura escalera. Y al final un tramo super vertical en que casi tenias que andar agarrado a una cuerda para poder subir bien. Eso si, el esfuerzo mereció la pena.
Ya en la cima del Wayna Picchu, Telemako y yo decidimos acabar de dar la vuelta al monte en una ruta circular que pasa por el templo de la luna y la gran caverna. El camino no estaba nada transitado ya que la gente sube y baja por el mismo sendero. Pero telita con el caminito… Unas bajadas de la ostia y unas subidas agotadoras. Y encima para ver un puto templo y una caverna de mierda. Pero bueno, por lo menos el paisaje era muy bonito…
Pasamos el resto del día visitando, descansando, charlando, riendo y muertos de sed (que no set!)… en Machu Picchu y la verdad que me alegro un montón de haber compartido mi visita a un lugar tan mágico con dos personas tan especiales como Aline y Eneko (alias Praline y Telemako). Y, aunque Machu Picchu ya de por si es un lugar espectacular, a veces las personas con las que compartes los lugares que visitas hacen que estos cobren un significado especial para ti. Así que estoy segura que jamás en la vida podré olvidar mi visita a Machu Picchu un 12 de junio de 2011.
A la mañana siguiente Aline pilló pronto el tren y Telemako y yo nos pusimos en marcha cuando el pudo despertarse. Así que deshicimos el camino de vuelta al Cusco. Y, aunque la intención era llegar pronto a Santa Teresa para pegarnos un bañito en las aguas termales, acabamos en el rio remojando los pies y comiendo sándwiches de queso con aguacate (y alguno con cosas rosas..)
El viaje de regreso fue otra de esas torturas a las que nos tienen acostumbrados esta gente… Y sobre las 10 de la noche llegábamos a Cusco listos para salir de fiesta. Nos esperaban Aline, Roberto (de quien celebrábamos el cumpleaños) y un amigo suyo peruano al que bautizamos como el chino cudeiro el cual parecía un emo con su corte de pelo ahí a lo triste. La noche estuvo genial y nos echamos unas risas y unos bailes de los buenos.


Pero todo lo bueno tiene un final… y después de pasar el domingo junto a Aline, Eneko y Roberto paseando por Cusco nos despedimos con una rica cena deseando volver a vernos pronto en cualquier otro lugar del mundo.
Al día siguiente acompañé a Aline al aeropuerto y con los ojitos llenos de lágrimas nos dijimos hasta la próxima, con la certeza de que pronto volveré a compartir aventuras y risas con la brasileña-neoyorquina de mi corazón a la que adoro.


dijous, 23 de juny del 2011

5 Y.. ACCIÓN (segunda parte)

Bueno, como siempre me empano y me pasan los días volando y yo sin escribir.... No tengo perdón...
La cosa es que ya tengo escrita la parte de Perú, así que voy a explicar el resto de Colombia (si me acuerdo..) rápidamente.

Pues nada, a parte de a Hugo Silva, en el parque del Tayrona me encontré con Natalia, John y Lucía, los argentinos. Se vinieron a Santa Marta y al día siguiente salimos hacia Minca. Ese lugar es mágico, me encantó. Solo pasamos un día, pero es para quedarse una semana.

De ahí ya nos fuimos a Cartagena en un viaje interminable donde la policía nos paró como 4 veces. La última parada se pusiieron a discutir con el conductor e immovilizaron el bus. L etuve que decir al policía que teniamos un vuelo desde Cartagena y que hiciera el favor de pararnos otro bus que no nos cobrara. Y el tio lo hizo. Llegamos a las quinientas, pero lo importante es que llegamos.

Al día siguiente salimos a visitar las islas del Rosario, que són muy bonitas. Estos se quedaron a pasar un par de días en la playa de relax, pero yo regresé y me fuí a dormir a casa de Mauricio un chico de couchsurfing. El tío es un grande. Me acogió super bien. En su casa estaba su padre de visita y me hice coleguita con él. Salimos cada noche de parranda y se portaron super bien conmigo. Muy buena gente.

Yo tenía que llamar a los de la serie dos días antes, pero los llamé la noche antes. Así que ya tenían todos los extras. Pero igual me invitaron al rodaje. y allí qu eme infiltré yo... como una más del equipo. Estaba en la sala de monitores, con el director, viendo de cerca la grabación, me cole en el buffet a desayunar... Integrada, como siempre... jeje! En el buffet conocí a un chico y hablando resulta que era un actor.. y yo preguntándole si era técnico y el tío por lo visto sale en diferentes pelis o series... Bueno, me dijo que al acabar podiamos quedar para tomar algo por la noche. Pero eran las 3 de la tarde y hacía un sol de la ostia y el chico estaba actuando.. así que me fuí pensando que ya los encontraría por Cartagena (que es pequeño), pero no fué así.. me quedé con la pena de no salir de fiesta con Hugo... aix!! Pero cada día había conciertos en la plaza y estos no aparecieron así que pensé que eran unos putos burgueses que solo andaban de fiesta por sitios chics en vez de integrarse y conocer los lugares que visitan...

Una de las noches fuimos de fiesta (con los argentinos, un italiano, etc) a un concierto de los aterciopelados. Estos estaban tan emocionados que yo pensaba que serían la bomba. Pues tio, eso era como los teletubbies. Una tía vestida de hidú, poniendo velas, dando gracias a la pacha mama... Muy freaky. Pero me reí un rato.

Después de mi estancia en Cartagena partí hacia Salento, en el eje cafetero. También super bonito. Estuve visitando una finca cafetera, visitando el valle y los pueblecitos.
También fuí a visitar el parque del cocora,q ue es super bonito. Me encantó el lugar. Hice una excursión de un día y valió la pena.

Y ya de Salento hacia Bogotá. Solo llegar ya Kiwwi me dijo que estaban invitados a una fiesta chic que hacían en un colegio. Fuimos y tocaba una banda de Canada que estaba muy guay. Para entrar tenias que tener invitación, así que toda la gente de alli eran "superguays" menos Kiwwi, los de su grupo de música y yo, que dabamos la nota entre tanto glamour... Pero bueno, nos lo pasamos bomba y la culpa la tuvo el ron que regalaban toda la noche. Te acababas una copa y ya tenías al camarero con otra.
Lo bueno fué que Kiwwi me presentó a un tipo y no sé como salió a tema los aterciopelados y yo le dije que parecían los teletubbies y el tío descojonado. Pues resultó ser el manager de ellos, pero me dió la razón. Se ve que es un tipo super importante y Kiwwi se partia.
Además esa noche le propusieron un trabajo a Kiwwi, que no voy a explicar porque le prometí no hacerlo..jajja... pero a la mañana siguiente nos tuvimos que levantar a las 6 de la mañana para ir a su curro misterioso con toda la resaca... Me guardo el as en la manga por si alguna vez le tengo que hacer chataje...jeje!

Y nada, después de un par de días por Bogotá con el loco de Kiwwi y compañia volé hacia Lima un poquito triste, como siempre que tengo que despedirme de la gente que encuentro y con la que comparto por el camino. Este Kiwwi también me marcó un poquito, porque de verdad que es un amor de persona.

Esta vez no tuve problemas para coger el avión, contra todo pronóstico, porque siempre me pasa algo... Pero lo gracioso fue que a la hora que yo volaba jugaba el barca la final y el piloto iba retransmitiendo el partido. Yo no me lo podía creer. Que risa!! Y eran todos colombianos y peruanos... Són unos forofos!!! Que barbaridad!!!

Y nada, aterrizaje en Lima y reencuentro con los buenos: César, Eva y compañia. Pero eso ya es otro capítulo, que, además, ya tengo escrito!! O sea que en breve lo cuelgo!!!

diumenge, 29 de maig del 2011

5.... Y ACCIÓN!

Bueno, antes de todo pedir perdón por la demora... pero se me estropeó el ordenador y no he podido escribir la crónica antes.... Así que intentaré ser breve... si puedo... Pero ya ha pasado casi un mes desde mi regreso a Colombia!!

La cosa es que después de un mes en casa me costó un poquito ponerme de nuevo en marcha... Y lo curioso es que yo no tenía ganas de volver a Igualada, pero una vez allí te dejas atrapar por el calor de la familia y amigos (y mascotas) y como que cuesta volver a arrancar... Y eso que la llegada al hogar fué bien dura.. Solo llegar a la entrada de mi ciudad sentí que el corazón volvía a romperse en trozitos. Yo que me creía tan recuperada y resulta que lo único que había hecho era coser el corazón con hilo negro y gordo y cubrir los agujeros del alma con parches de esos que te ponían en las rodillas para tapar los agujeros que te hacías en los pantalones de tanto caerte. Uno se olvida de que el agujero esta hay, pero a la que los parches empiezan a despegarse vuelven a aparecer... Y siguen siendo igual de feos y molestos.
O sea que esa es la imagen: yo en Igualada, con el corazón descosido y todos los parches despegados... Menudo plan...
Pero por suerte hay estan familia y amigos y esa es la mejor medicina. Así que después del impacto inicial todo mejoro notablemente.

Y entonces lo que sucede es que cuando te sientes tan bien y arropada es díficil volver a volar sin rumbo. Y parece ser que el encargado de los destinos tomó buena nota del tema y se dedicó a intentar cambiar el mio.

El ordenador se me estropeó a una hora de salir hacía el aeropuerto. Yo ya salí de casa con un cabreo considerable. Y aunque mi tía Tona me dijo que tenía que cambiar de estado de ánimo porque si no todo me saldría mal, yo no le hice ni caso.... y, efectivamente, todo salió mal... Si es que hay que hacer caso a las tías!!

Yo estaba de las últimas en la cola de embarque y cuando me toca el tipo me pide el billete de vuelta. Efectivamente yo no tengo. Entonces el tipo me dice que si no tengo billete de salida de Colombia no puedo entrar al país. Así que me toca actuar rápido y sin conocimiento y me veo corriendo a la ventanilla de Avianca para comprarme un billete de Colombia a.... ¿donde?.... Al final mi mala ostia que nubla toda posibilidad de actuar de modo razonable me da una tregua y acabo comprando billete a Lima, donde tengo que volver porque he quedado con mi amiga Aline.
Mi maratón particular sigue por los pasillos del aeropuerto y, aunque nadie me persigue, corro a toda prisa porque temo que el avión se vaya sin mi. Por suerte no es así... buf! Y es subir yo e irnos.

Pero bueno, por lo visto la buena suerte no tenía ganas de viajar conmigo, así que me ví rodeada de 3 bebés llorones que no pararon de dar por culo en todo el viaje. En resumen, que se pasaron 11 horas llorando. Cuando paraba uno empezaba el otro y en el peor de los casos lloraban los 3 a la vez. Yo no hacía más que preguntarme porque la gente se empeña en viajar con esos seres pequeños y tontos que no són capaces de controlar su llanto... ni sus esfínteres. Y porque todos los bebés de aquel maldito avión tenían que estar concentrados a mi alrededor.... Buf!!

Por si no fuera suficiente o se tratara de una especie de broma pesada o de un programa de televisión en el que miden cuanta paciencia necesita tener una persona antes de morir de un infarto, el tipo de mi lado tenía una halitosis tremenda... Y afortunada de mi, se durmió enfocado hacía a mi con la boca abierta.... Vaya viajecito!!

Pero bueno, buscándole el lado positivo la cosa podría haber sido mucho peor. Podrían haber secuestrado nuestro avión y estrellarlo contra la estatua de la libertad y no fué así.... Si es que aveces me quejo por vicio...

Por suerte, después de tanta tortura, al llegar al aeropuerto de Bogotá Kiwwi me estaba esperando como un ángel caido del cielo.
¿Que puedo decir de este hombre? Kiwwi es luz. Pasamos un par de días juntos, pero creo que me bastaron menos de 30 minutos para adivinar en él todas, o casi todas, las cualidades que puede tener un ser humano. Es bonico del tó este Kiwwi. Bonico del tó!!!!!
Y nada, en Bogotá intenté arreglar el ordenador (sin suerte), visité el museo del oro y estuve paseando por el centro con Sergio, un chico de couchsurfing muy majo. Kiwwi me llevó de fiesta a un local de lo más chic en la zona rosa... y fué hay donde empezé a sospechar que tal vez no fuera tan hippy como parecía....

De Bogotá salí hacía Villa de Leiva. Un pueblo colonial muy bonito y conservado. Allí conocí a dos chicas argentinas, Lucía y Natalia, pero por mala suerte ellas ya se iban al día siguiente. Aunque quedamos en vernos más adelante.
En Villa de Leiva pateé una pasada. Fuí a visitar unas cascadas y luego a ver los pozos azules, que són unos pozos de aguas azules.... sin más.

Dos días después arranqué hacía San Gil. Allí me quedaba a dormir en casa de Andrés, un chico de couchsurfing. La cosa es que tuve que esperar hasta que acabará de trabajar en un bar. Y preguntando por el bar conocí a dos chicos, John y Cris, que se quedaron tomando algo conmigo y quedamos en visitar Barichara juntos.
Andrés me vino a buscar en moto. Era de noche, llovía, yo iba con los maletotes, me dió un casco que me iba enorme. Encima el tipo vivia como a 7 km del pueblo, en medio del campo. No veas lo tortuoso que fué el viajecito hasta la casa!!
En casa de Andrés fué donde descubrí las hormigas culonas, que són unas hormigas con el culo gordo por lo visto muy ricas.... a mi me dió asquito probarlas...

Bueno, así pues, me fuí con los mendas a visitar Barichara, que es otro pueblo colonial aún más bonito, si cabe, que Villa de Leyva. Y de hay nos fuimos andando hacía Guane, otro pueblecito super cuco. El camino es muy lindo porque es todo valle. A mi me encantó.

Como me hice compi de estos dos, John y Cris, me fuí con ellos a Bucaramanga, la ciudad donde viven. El viaje fué terrorífico. Entre lo mal que estan aquí las carreteras y lo mal que conducen esta gente.. buf! poco me faltó para acabar vomitando.

En Bucaramanga no hicimos mucho, pero estuvo bien. Me quedé en casa de John, que es un encanto de tío, y la verdad es que me sentí muy agusto.

De hay ya viaje hacía Santa Marta, ya en el mar del Caribe. Cambio de temperatura total.. Y aunque en el centro no es que hiciera mucho frío, no veas la calor que hacía allí!!
En el albergue conocí a Alex, un tío valenciano que es todo un personaje. El tipo esta en Santa Marta en busca de una colombiana. Tiene intención de quedarse allí a vivir y crear un negocio.
El tema es que en Santa Marta hay una asentamiento de españoles bastante importante (entre el que se encuentra un tío de Igualada). Todos casados o juntados con colombianas.
La cosa es que me vi envuelta en un debate en el que todos los presentes (los españoles y una de las novias colombianas) dejaban a parir a las mujeres españolas. Que si són frías, malas, independientes, blablabla. La chica colombiana decía que ella si fuera española estaría preocupada porque todos los hombres se van de España en busca de mujeres... Yo, como estaba en absoluta desventaja, evité confrontación y no quise entrar a explicar lo preocupada que estaría yo si fuese colombiana...
En resumen, por lo que entendí, las españolas són malísimas y ellos prefieran las colombianas porque són cariñosas, calientes, sumisas, les tienen la comida preparada cuando llegan a casa, los cuidan, limpian, cocinan... Total, que me dio a mi la impresión que esta gente tenían un complejo de Edipo mal resuelto y lo que andaban buscando era una madre con la que poder tener relaciones....
Pero a parte de estas pequeñas diferencias, muy buena onda con ellos.

Con Alex, que es un parte de la risa, fuimos a visitar el parque de Tayrona. Este parque es hermoso. Vas caminando cerca del mar, pero todo són montañas. Lástima que llovió un poco y el barrizal era bastante considerable. Pero fué una excursión muy bonita. En la última playa a la que llegas después de la caminata nos encontramos con las argentinas Natalia y Lucia y John, el novio de Natalia que había venido a verla una semanita (ellas estan viajando por 3 meses o algo así...).
Lo mejor de todo es que cuando regresabamos a la entrada del parque encontramos que estaban grabando una serie española y allí que nos infiltramos a investigar. Bueno, pues allí estaba Hugo Silva, que es el protagonista de una serie que emitiran en antena 3 que se titula algo de los oceanos... (no lo recuerdo... aunque tampoco me importa demasiado porque no creo que vaya a verla...).
La cosa es que yo iba hacía Cartagena y ellos también. Así que los de producción me dieron su teléfono para vernos allí y, tal vez, hacer de extra..... Yo propusé ser la doncella que se enamora de Hugo y tienen un affaire amoroso.... pero no coló....

Bueno, y voy a dejar aquí el relato porque si no será demasiado largo y luego mi prima Sara me mete la bronca... Porque encima sin fotos ni nada es como más aburrido, ¿no?
Mañana o pasado continuo un cacho más.....

dimecres, 6 d’abril del 2011

CORRIENTES CIRCULARES


Cuando estabamos a punto de irnos de Baños apareció en escena Nelson, el primo de Martín. Y, podriamos decir, este fué un momento clave en nuestro viaje... la aparición de Nelson, el person...
Nos dijo que estaba en el pueblo y quedamos. Cuando lo vimos aparecer nos quedamos las dos flipadas. Un tipo alto, con la melena al viento, con unos andares muy peculiares y con rasgos índios muy marcados. Iba saludando a todo el mundo por la calle... y como el tío es un liante nos convenció para cambiar la ruta e irnos con él hacia la selva.

Esa noche nos quedamos a dormir en casa de su amigo Pato y su mujer Maria. Otros que tal. Sobretodo el Pato, que debia tener unos 60 años e iba todo el día fumado y sonriendo. El tipo estaba subido en su parra, ahi, más agusto que un arbusto. Lo curioso del tema fué que, cuando yo estuve con Eva (la chica de Albacete que vive en Lima) visitando el distrito de Comas (donde ella esta haciendo el estudio) conocí a Jorge y Santiago. Jorge es uno de los organizadores de un encuentro de teatro muy famoso que hacen en Comas en mayo (FITECA). Y Santiago estaba allí ayudándoles. Pues el Santiago este me habló de una asociación cultural de la que formaba parte, que hacian teatro con el objetivo de recuperar sus raices. Actuaban en las escuelas, etc. Y que los componentes ahora estaban en Ecuador, pero que me iba a dar su contacto para quedarme en su casa cuando fuese. Pero resultó que como me puse a hablar con el chamán, llegó el bus, me subí rápido y al final no me dió el contacto. Bueno, pues Maria, la mujer de Pato, era la creadora de este grupo. Y sus hijos los componentes. Que casualidades.
Al rato de estar allí llegaron uno de los hijos y una pareja (ella de Madrid y él de Ecuador). Parecia como si todos estubieran drogados, o fumados, o yo que sé, porque la calma de esa gente era espectacular. Estaban como flotando en una nube de colores.. Pero eran super majos. Al hijo de Maria me lo había cruzado dos veces el día anterior cerca de Ámbato, y nos habiamos quedado un rato mirándonos, porque era como si nos conocieramos o algo así.. Y mira tu por donde era el hijo de Maria, uno de los componentes del grupo del que me habían hablado en Lima...
La parejita eran encantadores. Y también resultó que el chico, Lenin, era super amigo de Kepa (el vasco de Misahualli..). Tío, que noche más rara... Yo ya me sentia medio ecuatoriana..como si ya conociera a la mitad de los habitantes del país o algo así..

Al día siguiente esperábamos a Martín para ir los 4 hacía la selva. Pero el tío, como es un impresentable, nos dió plantón. Así que los 3 de la pandereta salimos hacia Puyo y de ahí nos adentramos hacia la comunidad Ola Vida. Fuimos a visitar la cascada que lleva el mismo nombre, ola vida, y nos perdimos un poco... (y eso que el notas del Nelson ya había estado allí mil veces y que ha sido guía y no sé que histórias más, pero como el tío esta como un cencerro, a saber..) pero nada grave. Y nada, solo llegar a la cascada se pone a diluviar. Así que baño bajo la llúvia... Y el Nelson a lo tarzán, saltando por todos lados... y gritando como un zumbado.


Después del remojón nos fuimos a visitar a otra comunidad y eso fué una risa. La comunidad era bien bonita, pero el chamán... ¡¡tela con el chamán!! El padre de Claudia tuvo un accidente y esta quería un ungüento para su pierna, que la tiene aún mal. Pues bueno, el tipo nos hace pasar a su “despacho”. Iba como colocado (si tío, no sé que coño pasa en este país...) y no paraba de fumar. Se pone unas plumas en la cabeza, se cuelga unos collares y se sienta frente a su mesa llena de piedras e histórias y Claudia delante. Entonces empieza a decir (como si estuviera en trance): “comunicando, comunicando, 20 12, comunicando” y bueno, luego parece ser que la cosa o persona con la que se estaba comunicando le contestaba y el iba diciendo. “ya” y separaba una piedra, “ya”... y así un rato. Hasta que llega el momento culminante de la visita en el que el tío coge un, a ver como lo explico.... ¿sabeis ese juguete de cuando eramos pequeños que es un mono trapezista y tu vas apretando a los botones de los lados para que este haga piruetas? Bueno, pues una cosa de esas pero de madera y en vez de un mono, un coyote. Pués esa es la imagen, el chamán con plumas en la cabeza, collares en el cuello, cigarrillo en una mano y en la otra dándole a lo botones para que el coyote hiciera piruetas (a mi hay me dió un ataque de la risa y tuve que hacer un soberano esfuerzo para aguantar el tipo.. bueno, yo y todos..). Hasta que el coyote se quedó colgado de una pierna y él dice: “Ahi esta. Ya lo veo. Es la pierna izquierda, ¿no?” y Claudia: “Pues no, creo que es la derecha” (que ya es mala suerte, tenía un 50% de posibilidades de acertarla y va y el puto coyote se le queda colgado de la pierna equivocada..). Y entonces dice: “ah, ya, ya...” y no sabía muy bien que hacer... Así que empezó a preguntar que le habían dicho los médicos. Y Nelson: “Pues los médicos dicen que bien, entonces claro, hermano, si ya esta bien, tiene razón, no le necesitamos..” y nos dice de irnos. I el chamán mirando un vaso y diciéndonos: “no, esperen, aquí, aquí se ve muy claro!” y Claudia “¿el que?” y Nelson: “que nos vamos hermano que llega la noche y no llevamos linternas..” y el chamán: “ya, ya, pero vuelvan mañana” y Nelson: “claro, mañana a las 6 de la mañana estamos aquí”.. y yo partiéndome de la risa. Salimos los tres descojonados. ¡¡Que momentazo nos regaló el chamán!!
Al día siguiente paseo en canoa, visita a un mirador, a otra comunidad.. y ya abandonamos el lugar.

De ahí vuelta a Ambato, donde dormimos en casa de otro “brother” del menda. Otro person, claro esta. El diablo.

Al otro día salimos tempranito hacía Canoa, en la costa. Nelson tiene allí una casita con bastantes habitaciones (también se llama casa sol) y las acostumbra a alquilar a otros artesanos, todos unos hippies.
El viaje hasta Canoa fué espectacular. Un paisaje super bonito. Nos encantó. Y el último medio de transporte que cogimos hasta llegar fué una ranchera (guagua) íbamos en el techo y fué una gozada. Muy bonito, de verdad.

Y nada, llegamos a Canoa. Solo llegar nos encontramos que estan grabando un cortometraje que formará parte de un largometraje de muchos cortos. ¿Me explico? Y claro, nos acabamos apuntando para hacer de extras al día siguiente.
Visita por Canoa, cenita y luego fuimos a tomarnos algo al restaurante de Asier, otro vasco que vive por aquí.

Cuando ya nos íbamos a dormir (porque al día siguiente teniamos que trabajar, que a las 7h de la mañana nos esperaban para el rodaje) nos topamos con los “mariachis” de Canoa. Un grupo de hombres (todos bebidos, claro está) y dos de ellos tocando la guitarra. Y allí estuvimos cantando con ellos. Fué muy auténtico. Luego al acabar la actuación el guitarrista cantante Ramoncín, que era un viejo, gordo y borracho, vino a abrazarnos y a contarnos lo mucho que nos queria. Fué una velada bien chévere.

Como Nelson creia que no había bebido todavía lo suficiente, se pilló un cartón de vino. Y aquí que nos vinimos, a su casita (que esta super chula). Nosotras nos fuimos a dormir y él se quedó bebiendo y escuchando música. Cuando ya estábamos dormidas a Claudia le cayó un gato del techo (porque se coló por allí) que la despertó y como Nelson tenía la música super alta esta empezó a gritarle: “Nelson, baja la música” y el tío renegando de las mujeres, que solo hacían que pedir.
A todo esto llegan 4 españolitos estúpidos que estan durmiendo aquí y se ponen a discutir. Por lo visto uno de ellos había discutido con una ecuatoriana sobre España y se habían acabado pegando y este había pegado también a su novia. Y se ve que el tío se puso a llorar con mucho sentimiento y decía que se iba a dormir a la playa porque no se merecia dormir en la casa del sol. Un drama. Entonces Nelson bajó a hablar con ellos y le decía que no se fuera, que le iban a robar y que se callaran por respeto a los vecinos. El otro llorando a saco y Nelson flipando porque lloraba y diciéndole que era una nenaza. Parece ser que se calma la cosa y Nelson sube y vuelve a poner la música a tope. Y Claudia se levanta super cabreada. Yo hasta ahi no me había enterado de nada. Me levanto y vuelve la pelea entre la pareja esta. Y Nelson vuelve a salir, pero todo borracho. Yo salgo con él y eso era para verlo. Un dramón, que si me voy, que si me pega.. ¡madre mia! Y el huevón del Nelson gritando: “pues vete. En mi casa no quiero gente como tu!” y luego: “no te vayas, que te van a robar”.. y venga a decir sandeces todos. Y yo: “venga Nelson, callate, que vas borracho”... Bueno, un show, de verdad.. Cuando se calmaron vuelve Nelson y otra vez la música a tope pero esta vez incorporó la harmónica... Nos armamos de paciencia y nos dormimos como pudimos por no salir y meterle una óstia. Bueno, surrealista todo. Aquí la gente esta fatal...

Y como no, al día siguiente llegamos 1 hora y media tarde al rodaje. Pero bueno, por suerte aún no habían podido empezar (este país funciona así..). Entonces pudimos participar. Nosotras eramos el grupo 1 que es el que esta delante y el que se quedó hasta el final.. O sea, que eramos las protagonistas de los actores secundarios... no esta mal, ¿no?? Nuestra función era la de mirar un eclipse de sol con una radiografía.
Hasta nos pagaron 7 dólares. Bueno, la película se titulará “Tenemos que hablar” y saldrá a principios del próximo año. ¡¡Todos atentos a la cartelera!!

Después de un par de días en Canoa, Claudia y yo ya conociamos a medio pueblo y una buena parte de los cotilleos. Nelson nos presentó a algunos de sus compis y cada cual peor. En especial Jacinto el Planeta... Telita... ¡¡Como nos hemos reido con el Nelson y compañia!! Es que yo estoy acostumbrada a conocer personajes, pero tantos seguidos y encima todos amigos de una persona... ¡buf!.. demasiado..

El flautista de Jambelí, yo, Nelson y Jacinto Planeta
El último día en Canoa estubimos visitando Bahía (cerca de Canoa) pero no tiene mucho de interés. Esa tarde llegó Violeta. Por la noche, como al día siguiente Nelson ya se iba hacía Suiza (vive allí), aparecieron por la casa algunos de sus amigos e hicimos una fogata. Allí estubimos, alrededor del fuego tocando y cantando (bastante desafinadamente). Y la gente, entre que ya llegaron un poco bebidos, y que con la música se fueron animando poco a poco, nos brindaron unas de las situacions más cómicas y absurdas de aquella semana. Claudia y yo nos reimos tanto que, almenos a mi, me dolía la barriga. Pero es una de esas situaciones que no se pueden explicar con palabras.... Porque al final, encima, solo quedamos los veteranos y Claudia, Sara (una chica artesana super maja) y yo, y eso ya fué una locura... Entre un colombiano que estaba zumbado que solo hablaba mierda, Nelson como un indio que parecía, a veces poseido y otras veces un teleñeco, el flautista de jambelí tocando sus flautas e intentando hacer cantar a su perro... Cada loco con su tema... Una gran noche..

 
Y al día siguiente ya nos despedimos de Nelson. Fué raro porque, mira que he conocido a gente en el viaje, me he tenido que despedir veces.. pero despedirme de este hombre fué distinto... Es un tipo tan peculiar, tan diferente a cualquier persona de este mundo que cuando se va deja como un vacío.. No sé como explicarlo.. Y mira que esta absolutamente loco... Pero es el alma más libre que jamás he conocido. Debe ser un sentimiento parecido al de cuando Mary Poppins se va porque ya ha acabado su trabajo...
Y así se fué, con la música de Bumburi sonando de fondo como en una película, obra de teatro o musical. Como si se tratara de la mejor escena de su vida. Se fué, tal como había llegado, con su melena al viento, su sonrisa de oreja a oreja y rodeado de magia y de misterio. Un tipo grande este Nelson.

Nosotras ese día también volamos hacía Monpiche. También costa. El pueblo esta bonito, pero la playa es genial. Es paradisíaco. Encima nos fuimos a bañar a una playa un poco apartada del pueblo y estábamos solas en el paraiso. Una gozada. Justo donde acaba la arena de la  playa empieza el bosque tropical.
Allí pasamos un par de días y luego decidimos salir hacia Quito. Dió la casualidad que conocimos a 4 chicos que iban hacia allí y nos acoplamos. Fué un viaje entre bonito y un poco duro, porque, al no caber dentro, ibamos estiradas en el maletero de la pick up. Y pasamos de la insolación a la hipotermia. Pero nada grave.


En Quito, la primera noche, nos alojamos en un hostal y corpartimos habitación con Jonathan. Un tío de Zaragoza que le tenia un aire a Torrente. Era el típico españolito un poco tocado de tanta fiesta en la ruta del bacalao. Pero era gracioso.
Estubimos visitando Quito, que es bastante bonito.

Al día siguiente fuimos a Otavalo, que es un pueblo en medio de las montañas muy lindo. Los sábados hacen mercado y esta muy bien. Aprovechamos para cargar de regalos. Sobretodo el notas del Jonathan, que compro cada cosa mas rara... ¡que tio!

Mujer en Otavalo
Por la noche salimos de fiesta a celebrar el cumpleaños de Violeta. Como ella ha estado aqui viviendo 5 meses fuimos con sus amigos. La fiesta estuvo muy bien. Como imaginareis estaba lleno de personajes... Pero esa es la clave. Aunque, para mi, el mas pecualiar era Jonathan, que se pegaba unos bailes que te partias. Un notas.
Aunque la conversación que tuvimos con Pato (el chico que nos alojaba a partir de la segunda noche) tampoco tuvo desperdicio.. Nos hablaba de los honguitos. Que el iba a buscar honguitos a no sé que lugar de la montaña donde había un tipo al que llaman el “guardian de los honguitos” que es el que se ocupa de las setas... Una cosa freaky, pero freaky... Aunque debo reconocer que me muero de ganas de conocer a ese guardian... Y luego nos explicaba el agradecimento que le daba a la pacha mama por proporcionarle honguitos así como maizito y otros productos varios para el consumo y el disfrute.

Y nada, un par de días mas en Quito descansando, visitando... Fuimos a la mitad del mundo a visitar el museo que hay. Es ta chulo porque te explican curiosidades (te enseñana como cae el agua por el deshague en el hemisferio norte, en el sur y en la linea ecuatorial.. y otras curiosidades. Interesante.

Llegó el momento de la despedida de mis niñas con las que lo he pasado super bien. ¡Las echaré de menos!! La verdad es que ya tenia ganas de viajar con mujeres.. ¡que solo me encuentro hombres!! Y ha sido genial viajar con ellas.
Yo tuve que volar para Colombia porque en 1 semana tenia el vuelo a España desde Bogotá. 


Cuando estaba cerca de la frontera con Colombia veo a dos mochileros y les pregunto si van hacia la aduana. Me dicen que si y de ir juntos. Son una pareja, el de Ecuador y ella de Cádiz. Empezamos a hablar y veo que son artesanos. Les comento que hace poco he estado en Canoa con muchos artesanos en casa de Nelson... ¿y no va y el chico es primo de Nelson?? ¡Que son uña y carne! ¡Que fuerte me parece!! Y resulta que estuvieron en casa de Nelson la semana anterior a nosotras y que Nelson me habia hablado de ellos y que estuvimos en casa del chico en Ambato y conocimos a sus padres y hermana... ¿El mundo es muy pequeño o a mi me pasan cosas raras? Total, como creo que es cosa del destino el haberlos encotrado y ellos me proponen de viajar juntos porque dicen que ya soy como de la familia (me llaman la prima), me uno al grupo y nos dirigimos a San Agustin.

Después de dos días de viaje llegamos a San Agustín. Un lugar francamente mágico con una energia muy buena. Fernando e Isa iban a trabajar en la Fundación Viracocha. El lugar lo regenta Stefan, un alemán con muy buena onda. Los voluntarios trabajan cada mañana 5 horas en el campo. De lo que cultivan dan de comer a cada día a los niños con menos recursos económicos del pueblo. La verdad es que lo tienen muy bien montado y hay muy buena organización.

Y allí que me voy yo. ¿Quien me iba a decir a mi que me iba a pasar los últimos días de mi viaje trabajando en el campo?? Pues si, si. Allí, abonando la tierra, sacando malas hierbas... Trabajo duro, pero agusto.

La verdad es que los días en San Agustín fueron de auténtica tranquilidad. Lo pasé muy bien. Con Isa y Fernando super bien y con los demás muy buen rollo. Yo compartia habitación con un colombiano muy curioso. A veces me recordaba a un pintor francés, otras a un fotografo, también francés, otras a un psicólogo loco, otras a popeye... Era un tío super peculiar, pero conectamos guay. Lo bueno del caso es que me insinuo que me casara con él porque quiere la visa para poder viajar libremente por Europa ¿?¿? Bueno, mira, por lo menos es sincero.... No es amor, es necesidad, o lo tomas o lo dejas... Y yo le dije que no... que se buscara otra europea... Lo bueno es que me dice; “ok, no te estoy presionando”... y es que solo faltaria... ¿no? 

Y nada, ya de San Agustín a Bogotá. Viajé con Tim y Nathalie (voluntarios de Viracocha) y pasamos el día dando vueltas hasta que yo ya me fuí a coger el avión hacia Barcelona... Y el 5 de mayo mas!!